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Opinión | En corto

El gran juego de Lindsay Vonn

En una prueba de esquí, el momento mágico llega cuando en un giro, por muy abierto que sea, el canto de la tabla debe evitar la inercia de la línea recta. Ahí entran en juego la fuerza de la gravedad (que empuja la velocidad), la centrifuga (que empuja hacia la tangente) y la física y mental del esquiador, midiendo el canto de la tabla para domarlas. En ese dominio de las fuerzas en lid, el gran esquiador experimentará el vuelo del espíritu, el momento de la gloria. Lindsay Vonn (41 años, Premio Princesa de Asturias del Deporte 2019) quiso cerrar una carrera hecha de voluntad de superación gozando de esos momentos, pese a su grave lesión. Tal vez la medalla olímpica, con 3 ya en su poder, no fuera lo más importante. El cuerpo es siempre el límite del espíritu, y hay un adictivo chisporroteo ahí. Un dramático «plop» puso fin al sueño, desbaratando los equilibrios de fuerzas y la escena.

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