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Opinión | Viento fresco

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

Málaga

Horteras en Málaga

Hay una mentalidad que concibe la ciudad como un conjunto de pisos turísticos, hoteles y tochos de cemento

Horteras en Málaga

Horteras en Málaga

Vecinos del Palo piden la suspensión de nuevas licencias hoteleras, dice el titular de este periódico. Con las prisas, había leído piden las suspensión de licencias horteras. No se lleva mucho. Si se hubieran revocado los proyectos horteras a lo mejor Málaga era la mitad de lo que es. Mucho más elegante, también.

Tenemos construcciones merdellonas, feas, horripilantes, poco elegantes y ahora además pseudohoteles que en realidad son bloques de pisos turísticos. Los pisos turísticos: un gran invento si no fuera por el defecto de que hay demasiados.

Las bondades y la belleza de Málaga es mucha pero lo que se impone es denunciar lo feo, la degradación, no quedarnos anestesiados haciendo lirismo sobre la Catedral, el Teatro Romano, la Alcazaba, los edificios de la estimulante arquitectura del relax o las estéticas y sublimes villas («hotelitos» se les denominaba paradójicamente antes en delicioso término) que aún jalonan Pintor Sorolla o Camino de Antequera.

Málaga está tan tensionada en cuanto a vivienda, que el Ayuntamiento va a meter lo menos 20 proyectos turísticos más en El Palo. Ahí hay también una mentalidad hortera. No son solo horteras los edificios, pueden serlo quienes los conciben o visan o autorizan. La intención hortera, podemos llamarlo.

Qué es y qué no hortera sería también difícil de dilucidar, lo mismo hay que crear una policía estética, con un uniforme no hortera, una policía o brigada del buen gusto. Los malagueños estorban en El Palo lo mismo que estorbaban en el Centro, en Larios, en la plaza de la Merced, en la Trinidad y en muchos barrios o zonas. Los besos que no se dan no sabe uno dónde van pero los malagueños que se van si sabe uno que acaban en la periferia o en los pueblos cercanos o en casa de los padres o en la beneficencia. Visite El Palo. Ya le queda poco de lo que realmente fue. Por culpa de los horteras de pensamiento.

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