Opinión | La pértiga
La medalla en el corazón: más allá del postureo cuaresmal
El cofrade auténtico demuestra su fe a través del compromiso y la lealtad, no solo con la exhibición de una etiqueta estacional o un filtro de Instagram

La manos del Señor de la Humildad. / L. O.
No se puede llamar cofrade a quien no vive la hermandad los 365 días del año. Ser cofrade no es una etiqueta estacional que se desempolva con el Miércoles de Ceniza, ni un accesorio que se luce mejor con un filtro de Instagram. En estos días donde la ciudad empieza a oler a Semana Santa, conviene recordar que la verdadera fe no entiende de algoritmos, sino de compromiso y lealtad.
El cofrade de verdad no recoge la túnica y la cuelga en casa simplemente para hacerse la foto de rigor y mandarla a las redes sociales. Para él, ese hábito es un tesoro; lo custodia con mimo porque sabe que será su segunda piel en el día señalado de nuestra Semana Santa. El verdadero sentimiento huye del "postureo cuaresmal". Mientras unos acuden a los cultos solo para criticar la disposición del altar o hacerse un selfie con las imágenes, el cofrade auténtico se coloca ante la Cruz para reflexionar, limar asperezas y transitar estos 40 días como una verdadera espera en la oración.
Compromiso frente a la crítica
Ser cofrade es algo tan sublime que llena de gozo y felicidad, pero ese sentimiento conlleva una responsabilidad: la de la caridad y la formación. No es estar todo el día "rajando" en el antiguamente llamado Twitter, ni sentar cátedra olvidando la educación. Ser cofrade es amor a Dios por encima de todo y a la Virgen con fervor, pero también es amar a los hermanos tanto como a la propia hermandad.
En el seno de nuestras corporaciones no debería haber sitio para que anide la competencia desleal, el rechazo o prácticas tan tristemente actuales como el ghosting, el bullying o el edadismo. La fraternidad se demuestra evitando el juicio rápido y fomentando la entrega sin límites. ¿No es eso precisamente lo que Cristo hizo en la cruz? ¿Es que tendrá que venir del cielo para ser crucificado de nuevo? No debemos por ello mirar hacia otro lado. Hay que actuar para convencer.
La verdadera medalla
Ciertamente, el bullicio y la dulce espera del día de la gloria de la hermandad es algo bellísimo. Pero si acudimos a la cita durante todo el año, participando en la misa de hermandad, en las charlas y en las obras de caridad, viviremos todo con una plenitud mucho mayor.
Al final, ser cofrade es sentirse como un sagrario de Cristo cada vez que tomamos la comunión u estamos en feliz comunión con los hermanos. No es solo llevar una medalla al cuello; la verdadera medalla debe ser el propio corazón.
- Parece Japón, pero está en pleno corazón de Torremolinos: así es el parque de 40.000 metros repleto de lagos, cascadas y su propio jardín japonés
- Cientos de personas se manifiestan en Málaga por las familias de Avenida de Europa 15 y contra la expulsión de inquilinos
- Clasificación de Segunda División: El Málaga CF, a un punto del ascenso directo
- Francisco Pomares: “La VPO en Málaga ya no puede atender solo a la exclusión: también debe llegar a las clases medias”
- La Junta adjudica las obras que acabarán con los atascos en los accesos a Alhaurín de la Torre
- Mañana se abre el plazo para optar a 62 VPO en el Distrito Universidad: estos son los requisitos
- Alhaurín de la Torre impulsa la renovación de la avenida Isaac Peral con un parking subterráneo y su peatonalización
- Así queda el Unicaja en la clasificación de la Liga Endesa tras la jornada 22
