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Opinión | Málaga de un vistazo

Las micorrizas

Desde la Universidad de Columbia, Suzanne Simard y su equipo hallaron las 'micorrizas', una conexión simbiótica que facilita el intercambio de nutrientes y agua entre árboles y hongos

Finca de la Concepción

Finca de la Concepción / ARCINIEGA

Suzanne Simard es una profesora de ecología forestal que revolucionó recientemente las ciencias naturales. Y es que, en 2011, consiguió unos resultados asombrosos frutos de una investigación al oeste de Estados Unidos: los árboles de un bosque se ayudan entre sí. Quizás suene demasiado poético, pero esa fue la conclusión. Desde la Universidad de Columbia, Suzanne y un equipo de científicos descubrieron una red subterránea de hongos que conectaba en sus raíces a plantas y árboles. De este modo, estas intercambiaban recursos para que ninguna se quedase atrás en pro de la preservación de la colectividad de la flora. A lo largo del bosque, se halló a ras de suelo un enorme maraña de hilos brillantes blancos y amarillos, los cuales eran apenas perceptibles al ojo humano. Se trataban de ‘micorrizas’, un palabro griego que define una relación simbiótica entre hongos y plantas.

Así, las plantas obtienen nutrientes y agua, y los hongos obtienen hidratos de carbono y vitaminas. A ojo de microscopio, se constató que los hongos actuaban según las necesidades de cada planta. En palabras de Suzanne, «los árboles grandes ayudan a los más jóvenes mediante las redes de hongos; sin esta redistribución, la mayoría de las plántulas no sobrevivirían». Una redistribución planificada por la madre naturaleza para que, las que tenían menos, pudieran continuar adelante aprovechando el exceso de recursos de las que tenían de más. Esperamos que la naturaleza continúe con su buen hacer como hasta ahora, en suma discreción. De lo contrario, y más en los tiempos que corren, podría ser la nueva señalada como antisistema, demagoga y populista.

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