Opinión | Tribuna
La policía debe ser ejemplar
La dimisión del número dos de la Policía Nacional, tras ser denunciado por una presunta violación, pone de manifiesto la necesidad de una investigación transparente que garantice la ejemplaridad en las instituciones

José Ángel González, durante una rueda de prensa / Moncloa
Hay dimisiones que no reparan nada, pero resultan imprescindibles, como la del número dos de la Policía Nacional, José Ángel González, que ha dejado el cargo tras ser denunciado por una presunta violación a una agente de la policía. La justicia se encargará de esclarecer los hechos. No puede ser de otra manera en un Estado de derecho como España. Pero la dimensión del caso va más allá de lo que pueda dictaminar un juzgado y exige una reflexión profunda.
Porque no es un caso más. No puede serlo cuando el señalado es uno de los máximos responsables de la Policía. No puede serlo cuando esa institución es a la que se dirigen las víctimas para denunciar. Su dimisión, por tanto, era obligada, por mucho derecho que tenga a la presunción de inocencia y por mucho que ello no deba interpretarse como una condena anticipada. La exigencia es, más bien, ética. En determinados cargos, la ejemplaridad no es opcional.
Si, además, se confirma que desde el entorno profesional del denunciado se intentó presionar a la víctima para que no acudiera a la justicia, el problema deja de ser individual y se convierte en estructural. Constataría que el poder se activa para protegerse a sí mismo. Ello es inquietante y demoledor. También lo es que los políticos, de un lado y del otro, se hayan lanzado a atizar al adver-sario, sin esperar a la investigación. La prisa por capitalizar el escándalo suele ser inversamente proporcional a la voluntad de proteger a las víctimas. Ese ruido diluye lo esencial: ¿qué mensaje reciben otras posibles víctimas que estén observando en silencio?
La Policía no puede permitirse la más mínima sombra. Esta crisis exige más que la simple dimisión del denunciado. Como mínimo, urge una investigación rigurosa y transparente que reafirme que nadie, por alto que sea su cargo, está por encima de la ley. Solo así la autoridad tiene sentido. Y solo así se puede confiar en que las instituciones protegen a los ciudadanos cuando lo necesitan. Nadie puede quedarse atrás, sobre todo las mujeres que son víctimas de violencia sexual.
Suscríbete para seguir leyendo
- Sould Park mete la quinta en Málaga: 15 millones de inversión y un nuevo imán familiar junto a Plaza Mayor
- Agresión al árbitro Morilla Turrión: el Málaga CF se expone a una dura sanción tras el partido contra el Valladolid
- Siempre se cumple uno': la fe de las tres monedas en el Cristo de Medinaceli
- El futuro del estadio de la Nueva Rosaleda en Málaga: tres opciones avanzan y dos son descartadas
- Las notas de los jugadores del Málaga CF en el empate frente al Valladolid
- El Puerto de Málaga aprueba la instalación de las polémicas estatuas de Neptuno y Venus por seis meses
- Una expulsión y el balón parado frenan al Málaga CF frente al Real Valladolid en La Rosaleda
- Los vecinos de Campanillas se desesperan: sin rastro de la gran plaza que llevan 20 años pidiendo
