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Opinión | 28F

La hora de los servicios públicos

La autonomía significa trabajar desde nuestra tierra para dotar a sus ciudadanos de unos servicios públicos de calidad y eficientes y eso desgraciadamente no está sucediendo hoy

La hora de los servicios públicos

La hora de los servicios públicos

Hoy conmemoramos la dignidad del pueblo andaluz, el momento en que los andaluces y las andaluzas alzamos la voz para tener autogobierno y que nuestra tierra tomara las riendas de su propio destino y poder tener capacidad para gobernar nuestra comunidad desde Andalucía. Hoy debemos recordar también a quienes pretenden reescribir la historia que fueron las fuerzas de izquierda, encabezadas por el presidente Rafael Escuredo las que empujaron hacia la autonomía plena mientras las derechas de este país, las mismas de hoy pero con otro nombre, hicieron todo lo posible por que el referéndum fracasara. Esa misma derecha es la que hoy se envuelve en la bandera andaluza en su constante campaña de marketing y propaganda.

Pero, más allá de las fotos y la pose, ¿Qué significa la autonomía andaluza? Significa trabajar desde nuestra tierra para dotar a sus ciudadanos de unos servicios públicos de calidad y eficientes y eso desgraciadamente no está sucediendo hoy. Aunque no ocupe portadas y minutos de radio y televisión, los principales servicios públicos que debe cuidar un Gobierno autonómico en un Estado del Bienestar están siendo más maltratados que nunca y atraviesan por el peor estado de nuestra historia: la Sanidad y la Educación.

Hoy tenemos las peores listas de espera sanitaria en nuestra historia y tarda más que nunca en verte el médico de familia, más de dos semanas para ver a tu médico cuando en 2018 te veía en tres días como máximo. Y mientras, los seguros privados de salud no han dejado de crecer en nuestra comunidad autónoma en los últimos años. Hoy son decenas de miles de familias andaluzas y malagueñas las que tienen que dedicar hasta 500 euros al mes para que sus hijos e hijas puedan cursar una especialidad de Formación Profesional o tengan que pedir créditos para que los jóvenes andaluces puedan estudiar una carrera universitaria por el maltrato constante que el Gobierno andaluz está practicando contra las universidades públicas. El modelo es el mismo, fomentar lo privado para deteriorar lo público y derivar fondos de lo público hacia lo privado. Esta es la política que promueve el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla. Todo ello con una sonrisa y una pose agarrando la bandera de Andalucía.

¿Qué no ha parado de crecer en Andalucía en estos últimos 7 años? La sanidad y la educación privada. ¿Qué no ha parado de deteriorarse en los últimos 7 años? La sanidad y la educación pública. Sin embargo, todo esto ocurre cuando cada año escuchamos que los presupuestos de la Junta de Andalucía son los mayores de la historia. Entonces, ¿Dónde va ese dinero? A la sanidad y educación públicas está claro que no. Y todo esto pasa cuando el Gobierno de Pedro Sánchez es el que más recursos económicos ha destinado a la financiación autonómica y de las entidades locales de la historia.

El último ejemplo ha sido la negativa del presidente andaluz a recibir 4.800 millones de euros más de financiación al año para nuestra tierra más 1.000 millones adicionales del Fondo de Compensación Interterritorial. Una propuesta de la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que venía a poner la financiación de Andalucía en su mejor posición en la historia precisamente para eso, para mejorar unos servicios públicos tan maltratados en nuestra tierra. Y esta propuesta ha sido rechazada porque a la derecha que gobierna no le interesa los servicios públicos, no le interesa la Educación pública ni la Sanidad pública.

Los andaluces y andaluzas están hartos de tener que costearse en el sector privado lo que antes eran servicios públicos de calidad en cada uno de los rincones de Andalucía. Los andaluces y andaluzas están cansados de que la confrontación y el partidismo sea puesto por delante de los intereses de los vecinos y vecinas. Los andaluces y andaluzas ya han tomado conciencia de que los grandes olvidados por quienes tienen que cuidar de nosotros desde la Junta de Andalucía son los servicios públicos que antes sí funcionaban.

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