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Opinión | Málaga de un vistazo

Las palabras de Julio

Tras años de desencuentros y errores internos, la izquierda que compite con el PSOE busca consolidarse, enfrentándose a obstáculos como las acusaciones y la necesidad de renovar su programa político

Manuela Carmena.

Manuela Carmena. / María Pisaca

Tuve la suerte de conocer y escuchar a Anguita. Una de las veces fue en Coín, en 2011. Allí dijo que se debía votar al honrado, incluso aunque fuera de extrema derecha, lo que se hizo viral y sirvió para mucho titular oportunista. Más adelante confesó que no fue consciente de que un militante lo estaba grabando. Tras su hipérbole, proseguía diciendo que, para él, honestidad y extrema derecha eran un oxímoron, pero eso debía de dar menos ‘clickbait’ y no se divulgó.

La izquierda a la izquierda del PSOE busca su sitio tras una deriva de años provocada por zancadillas desde fuera y errores desde dentro. No ayuda que una ‘policía patriótica’ te persiga, que se inventen una caja B o cuentas en las Granadinas. Porque aunque se archive, el daño ya está hecho.

Pero tampoco ayuda legislar de modo que, con la ley en la mano, puedan acortarse penas a violadores, por muy buena fe que hubiera al legislar. Y peor aún, negar la mayor y culpar a los jueces. No ayuda encubrir presuntos casos internos de agresión sexual ni decir que nunca dejarás tu barrio para acabar yéndote a una ‘urba’ a las afueras. Debería ya ser uno lo suficientemente mayorcito como para haber asentado que de tus ideas no depende dónde vives.

¿Cuál ha de ser la brújula? Acertaba en esto Manuela Carmena: ilusionar. Y eso implica valentía. La clase trabajadora y los jóvenes reclaman tolerancia cero a los fondos buitre, poder aspirar a un techo digno, servicios públicos de calidad, llenar la nevera y no sobrarles mes al final del sueldo. Y para eso sí que hace falta evocar otras palabras de Julio. Esta vez, sin necesidad de sacarlas de contexto: programa, programa y programa.

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