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Opinión | La libreta del duque de Chantada

Hughes, de Ohio a Girona pasando por la Roda

Mark Hughes, jugador del Bàsquet Girona, aprendió a defender en el instituto y ahora se enfrentará al Unicaja en la Liga Endesa, demostrando que la defensa es clave en el baloncesto de élite.

Hughes jugador del Girona

Hughes jugador del Girona / acbphotos

En la familia Hughes se respira el deporte. Su madre jugó al baloncesto en High School y su padre, al fútbol americano. Sus cuatro hermanas y su hermano también eligieron el baloncesto para desarrollar sus aptitudes, pero nadie al nivel de Mark. «Me han apoyado mucho. Su experiencia me ayudó a ser mejor jugador», reconoce el ahora jugador del Bàsquet Girona, rival este domingo del Unicaja en la Liga Endesa.

Mark aprendió en su primer año en el Instituto Ursuline de Youngstown que la defensa era su billete al baloncesto de élite. «En mi primer año media 1,78 metros, ahora 1,99, y mi entrenador, Kevin Gunther, me dijo: Si quieres salir a la pista y pasar al siguiente nivel, tienes que ser capaz de defender a alguien. Tienes que jugar en defensa», explicaba en el Dayton Daily News.

En el salto a la NCAA, valoró dos opciones, la universidad de su ciudad natal, Youngstown University y Wright State en Dayton. «Quería salir y experimentar cosas nuevas. Mi familia puede venir a verme, poco más de 3 horas de coche, lo que es muy importante para mí y el coach Scott Nagy es genial».

La confianza del entrenador era total. «Él a veces espera mas de mí que yo mismo. No debería ser así. Tengo que aceptar el desafío», declaraba en el periódico de su universidad.

El carácter del ahora jugador del equipo que entrena Moncho Fernández quedó plasmado en el cuarto partido de su carrera universitaria. Viajaban a Lexington para jugar con la mítica Kentucky de la ahora estrella de los Nuggets, Jamal Murray. «Parecía un ciervo atrapado por las luces. No tenía ni idea de que estaba defendiendo a una estrella. Una vez después de meterme una canasta me miró y me dijo: ¿Qué haces tú defendiéndome? Me quedé impresionado. No dije nada y corrí al otro lado de la pista».

Días después jugaban contra la Cleveland State de Tyree Appleby, actual jugador del Mykonos BC, que venía de anotar casi 30 puntos por partido y pensó: «soy el que te va a defender esta noche porque soy el mejor defensor del equipo».

Appleby solo anotó una canasta sobre Hughes. Con ese billete de defensa comenzó una carrera que le llevó a la selección USA sub-22 y a la Liga inglesa para recalar, sorprendentemente, en verano de 2020, en la LEB Plata, tercera categoría del baloncesto español, en el equipo de La Roda.

Esa fue su puerta de entrada en España donde peregrinó por otros equipos de categorías FEB como Lleida, Estudiantes o Betis, antes de tener la oportunidad de jugar en la Liga Endesa.

Su defensa siempre está, pero en los últimos partidos antes del parón, Mark ha encontrado también un camino fluido al aro, con buenos porcentajes de tiros y de valoración. Será uno de los inconvenientes que se encontrará el Unicaja, en Fontajau, en su vuelta a la competición después del parón, este próximo fin de semana, en la matinal dominical.

Una vuelta con pocas buenas noticias y con un clima de pesimismo entorno al equipo, después de la dura eliminación en la Copa del Rey de Valencia contra el Real Madrid, que no acabo de entender. Si alguien pensaba que iban a caer dos o tres títulos cada año, se equivocaba. Este equipo está más cerca de una campaña en blanco que de una temporada con títulos. Y para muestra, un botón.

El próximo año se cumplen 50 años de historia del club de Los Guindos y solo en 7 temporadas de esas 50 se han levantado trofeos. Carpe Diem… n

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