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Opinión | Tribuna

Jesús Lozano Pino

Jesús Lozano Pino

Profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis de Málaga. Se define como aprendiz de filósofo y admirador del Papa Francisco, a la vez que seguidor del pensamiento de Gianni Vattimo. Está casado, tiene dos hijos y pertenece al Movimiento de Acción Cristiana de Málaga. Tiene experiencia como misionero en Latinoamérica (profesor del seminario, ministro extraordinario de la Palabra y los Sacramentos y Dir. de la Pastoral Juvenil), y en Málaga como educador social en un centro de Cáritas, y también como profesor en los centros Teológicos, en la UNED y en el colegio San José de los jesuitas, en el que también es pastoralista.

¿Pero esto qué es? El peligroso idilio entre el poder y el «Amén»

La imagen de Trump orando en el Despacho Oval con pastores evangélicos ejemplifica la instrumentalización de la fe para legitimar decisiones políticas y bélicas

Trump rezando con pastores evangelistas

Trump rezando con pastores evangelistas / agencias

Del Jesús liberador al César ungido

Hay una imagen que ha dado la vuelta al mundo: un grupo de pastores en el Despacho Oval, rodeando al presidente Trump con las manos extendidas, orando frente al escritorio Resolute. Ocurre en plena Operación Epic Fury contra Irán. Para algunos, es un consuelo espiritual; para otros, es la puesta en escena de una «fe interesada» que busca sacralizar la guerra y blindar el poder político con un aura de divinidad.

El Manual del Populista: La Fe como Escudo

Lo que vemos en Washington no es nuevo, pero sí más intenso. Al igual que ocurrió con Bolsonaro en Brasil, estamos ante una estrategia de manual. Estos mandatarios no buscan a Dios para que los guíe en la humildad, buscan un Cómplice Divino que valide sus decisiones más duras.

- El «Ungido»: Al presentarse como «elegidos», logran que cualquier crítica política se perciba como una blasfemia. Si el presidente está «puesto por Dios», oponerse a sus guerras es oponerse al plan del cielo.

- Legitimidad Emocional: Usan la religión para conectar con las fibras más sensibles de su base electoral, transformando un conflicto geopolítico por recursos y control en una lucha bíblica entre el bien y el mal.

- El Catolicismo, curiosamente, la «Línea Roja» frente al Totalitarismo.

En este tablero mundial, el catolicismo se ha erigido como una frontera ética incómoda. Mientras ciertos sectores aplauden los misiles como «señales de profecía», la doctrina social de la Iglesia (católica) y la voz del Papa (Francisco y, ahora, León) insisten en una verdad que el populismo no quiere oír: toda guerra es una derrota de la humanidad.

- La Ética de la Paz: El catolicismo, con su visión universal, choca de frente con el nacionalismo excluyente. Es la línea roja que recuerda que ningún país, por poderoso que sea, tiene el «mandato divino» para aniquilar a otro. Es la fe que pone la dignidad humana por encima de las banderas.

El Olvido del «Jesús Liberador»

Resulta paradójico —y profundamente doloroso— ver cómo una parte del protestantismo radical se ha alineado con las políticas más duras y, en esencia, anti-cristianas del planeta.

- De la Paz a la Artillería: Han sustituido al Jesús que sanaba, al Jesús que liberaba a los oprimidos, por un «Jesús guerrero» que supuestamente ordena encender hogueras en Oriente Medio para forzar el Armagedón.

- La Traición al Mensaje: Al obsesionarse con profecías del fin del mundo, han olvidado las Bienaventuranzas. Han cambiado la compasión por el poder, y el amor al prójimo por un sistema que prioriza el fuego sobre la vida. Es el olvido total del mensaje de paz para abrazar un manual de artillería.

El Choque Interno: Una América Dividida en el Alta

Esta mezcla de teología y misiles está fracturando la opinión pública estadounidense de una manera inédita:

- La Polarización del Púlpito: En las iglesias de EE. UU. ya no se habla solo de salvación, sino de objetivos militares. Las familias se dividen entre quienes ven en Trump a un «Ciro moderno» (el rey pagano que salvó a Israel) y quienes sienten que su fe está siendo secuestrada para justificar una carnicería.

- El Miedo de los Jóvenes: Mientras los líderes de la «vieja guardia» evangélica piden guerra, las nuevas generaciones de creyentes en EE. UU. están huyendo de estas instituciones. No reconocen a su Dios en una explosión en Teherán; buscan una espiritualidad que sane el planeta, no que lo destruya.

Un Secuestro de la Esperanza

Estamos presenciando una lucha por el alma de la civilización occidental. Por un lado, una religiosidad que sirve al poder, que celebra la llegada del fuego y que usa el nombre de Dios para silenciar la diplomacia. Por el otro, una fe que —fiel a su origen— se planta ante los poderosos para decir que la paz es el único camino sagrado.

La pregunta es simple pero demoledora: ¿Podemos llamar «cristiana» a una política que necesita la guerra para sentirse bendecida?

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