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Opinión | Polémica

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Jefe de Cultura

Influencers en el Festival de Málaga: hipocresía en la alfombra roja

Preguntas y reflexiones rápidas sobre el debate de la edición: la presencia de los creadores de contenido en la alfombra roja del certamen

Lola Lolita, en la alfombra inaugural del Festival de Málaga

Lola Lolita, en la alfombra inaugural del Festival de Málaga / Jorge Zapata (EFE)

Que el debate del Festival de Málaga de esta temporada esté siendo la pertenencia o no de los influencers en las alfombras rojas de los certámenes cinematográficos es de una hipocresía total. Lancemos unas cuantas preguntas y reflexiones rápidas al respecto para intentar ahondar en el asunto:

  • Vale, Ona Gonfaus, la influencer a la que le parecía "un rollo" recomendar una película en un festival de cine, no parece alguien demasiado interesante. Pero es que su trabajo no es serlo, ni hacer películas (ni tampoco la han invitado al certamen para ser miembro del jurado); su trabajo es la alfombra roja, ser atractiva, arrastrar a sus centenares de miles de seguidores para agrandar la marca del Festival de Málaga (o servir a los patrocinadores del certamen, que colaboran económicamente para su mantenimiento).
Comunicado de la influencer Ona Gonfaus tras la polémica

Comunicado de la influencer Ona Gonfaus tras la polémica / Instagram

  • ¿Es cine preguntarle en la alfombra roja a Rodolfo Sancho por las declaraciones de su exmujer en un programa del corazón y por cómo va el caso de asesinato de su hijo, Daniel, en Tailandia? ¿Son cine los múltiples reportajes sobre los mejores y peores vestidos de las galas? ¿Creen que si les preguntamos a muchos de los actores y actrices que vienen por sus cuatro películas de Berlanga favoritas sabrán dar más de dos títulos?
  • En 'Pizza Movies' se juega, medio en broma, medio en serio, con las escenas de los críticos de cine como repartidores de pizzas. Se les considera el epítome de la precariedad laboral en un sector, el periodístico, no precisamente boyante. Desde hace tiempo, y no sólo por coyunturas económicas, la información estrictamente cinematográfica ha cedido un terreno decisivo a sus alrededores. Por eso ven a tantos actores de Hollywood en los junkets haciendo bromas, el chorra, instigados por comunicadores más preocupados por la viralidad del clip que por compartir los secretos de la película a promocionar.
  • Que el debate del Festival de Málaga siga siendo, casi una semana después, las dichosas declaraciones de Gonfaus dice más del cine español y de nosotros que de Gonfaus: ¿de verdad 21 películas en la Sección Oficial a Concurso y 22 fuera de competición, o sea, 43 (cuarenta y tres) en total, no han sido capaces de poner sobre el tapete algún asunto estimulante del que hablar? ¿O es que, en realidad, no estamos para cosas sociales, asuntos incómodos o complejos (como diría la Gonfaus: "uf, qué rollo"), y lo que nos gusta, de verdad, es el salseo, aunque lo disfracemos de cine?
  • Que gente del cine como Isabel Coixet se hayan puesto estupendos con el asunto depara una antítesis brutal: ¿está criticando que esté en un festival de cine alguien que parece no tener ni idea de cine, insisto, está criticándolo una persona que no tiene ni idea de montar un festival de cine? Que Coixet habrá dirigido tropecientas películas, pero alfombras rojas creo que todavía no ha coordinado ninguna ni tampoco habrá tenido que buscar patrocinadores para atraer inversiones. Ella sabrá de los sapos a tragar cuando se levanta un filme; pero cada proceso tiene sus propios anfibios.
  • Cuando una actriz acude como invitada VIP, primera fila y todo, a la Semana de la Moda de París, ¿le está quitando el puesto a un informador de 'Vogue', a alguien realmente interesado en las costuras (perdón) del sector del diseño? ¿No será que las marcas las invitan para concitar más flashes, para promocionar más y mejor el desfile y, por tanto, la casa de moda? En ese otro espacio la actriz ejerce de influencer, es el rostro popular que atrae; es la percha que llevará las ropas de la temporada, pero no es modelo; hablará de sus diseñadores favoritos, pero no está formada en moda... ¿Qué hacemos en esos casos? Como cuando los actores y actrices anuncian cremas o Cola-Cao, ¿están interpretando un papel? ¿Suplantando a un influencer? Entonces parece no pasar nada.
Influencers en el Festival de Cine de Málaga: un debate abierto

Aroha Moreno

  • El mundo del cine siempre ha contado con la tontería ésa del glamour, el oropel y la moqueta roja para fascinar a los espectadores. Y a esos alrededores, en los que siempre ha habido prensa rosa, rollo fashion et al, ahora se han incorporado los creadores de contenido. Bastantes son unos auténticos zoquetes, desde luego, pero aportan lo mismo al cine que un photoshoot de cualquier actriz española random en sujetador y bragas para promocionar una película.
  • Ah, que no se me olvide lo de siempre: se ha criticado abiertamente a Ona Gonfaus (la que abrió la boca, claro) y Lola Lolita (que pasaba por allí) pero a otros creadores de contenido, tíos, que también pisaron la moqueta, ni se les ha mencionado.
  • Las críticas sobre quién debe estar en una alfombra roja no son nuevas, ni siquiera el tono faltón y condescendiente. ¿Se acuerdan de cuando hace años en el mismo Festival de Málaga muchos menospreciaban a "los actores de las series de Antena 3" por pisar la misma alfombra que Concha Velasco? Pues gracias a los chavales ésos el certamen adquirió su personalidad (la que ha querido tener, claro, que es siempre una opción) de cita popular, festiva y amable, que intenta atraer a gente joven que, lamentablemente, no sabe quién era Concha Velasco pero sí cómo se llama el que hacía de El Culebra.
  • Entonces, ¿qué hacer? Si yo fuera Juan Antonio Vigar, el director del Festival de Málaga, seguiría invitando a influencers, claro que sí. No le quitan el sitio a ninguna actriz desconocida (donde caben 200, caben 300; además, estas chicas que crean contenido están muy flacas, ocupan poco espacio) y si no eres capaz de ignorarlas, quizás el problema sea tuyo o, en realidad, no resulten tan irrelevantes.
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