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Opinión | Viento fresco

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

Málaga

Laberintos a la izquierda

No tiene unidad. Ni liderazgo. Dos problemas detectados. Ahora falta saber por qué no se sienten representados por ella gente depauperada

Laberintos a la izquierda

Laberintos a la izquierda

La izquierda tiene detectados dos problemas: la falta de unidad y la falta de liderazgo. Ahora hace falta que diagnostique el tercero: por qué no se sienten identificados con ella los jóvenes (bueno, y los viejos), los indignados, los revoltosos, los que no pueden acceder a una vivienda. Les parece más atractivo Vox, lo cual no solo indica una importante deformación del gusto si no que la izquierda es percibida como muy sistémica. Los díscolos y que enmiendan el sistema son los muy de derechas. Cosas veredes: claro que las veremos, en cuanto Vox gobierne se verá su verdadero carácter. En Italia se ha normalizado a Meloni, que aunque en su fuero interno quisiera exterminar a los inmigrantes, pasa por ser una decorosa, normal, formal líder europea que comenta con educación el vino que se ha servido en la cumbre de jefes de Estado, celebra debates en el Parlamento y se desempeña como un Macron de la vida. Eso es bueno: se atempera la pulsión cafre. Y es malo: se normaliza el cafrerío como opción electoral.

Se nos va la columna por el lado teórico pero se impone la actualidad: que dice Podemos que sí le parece bien sumarse a la idea de Rufián. El problema es qué suma Podemos, qué tiene. En Castilla y León, nada. Ni un procurador, que es como allí se llama a los diputados del Parlamento regional. Aporta una mala gestión de los votos (llegaron a ser primera fuerza en Cataluña en unas generales)...

Ahora el discurso es que hay que salirse del Gobierno. Un absurdo: salirse para ejercer mejor la crítica y que eso te genere más simpatía y más músculo y más votos en unas elecciones. Para qué: para acceder a gobernar. Al Gobierno. Es un círculo no viciosos, absurdo. Es emprender una rotonda gigante teniendo a mano una línea recta. No vamos a arreglar la izquierda pero arreglamos la columna del día, que tal vez lea usted con un café y un bollo, costumbre ésta transversal que practican incluso los democristianos. La cosa es que haya igualdad de oportunidades para acceder al bollo. Y se sepa quién la defiende.

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