Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Málaga de un vistazo

Los trenes y los tronos

El AVE Madrid-Málaga no estará operativo para Semana Santa, pero se espera que los turistas no cancelen sus viajes por tener que usar autobuses desde Antequera

Usuarios con destino a Madrid suben al autobús que los trasladará hasta Antequera

Usuarios con destino a Madrid suben al autobús que los trasladará hasta Antequera / Francis Silva

Trompetas del apocalipsis. El AVE Madrid-Málaga no estará operativo para Semana Santa, como se pretendía, porque el talud que se derrumbó a la altura de Álora no ha sido aún reparado. Sin duda, es una incomodidad, pero dudo mucho que ello se traduzca en que los turistas descarten la visita sólo porque la última parte del trayecto se haga en bus desde Antequera. Que todos conocemos a viajeros que, por tal de visitar Armenia, sufren transbordos de nueve horas en un aeropuerto de Roma y hacen peripecias para que los vuelos sean más económicos. Que hoy en día el turismo no es de diligencia lujosa y monóculo, sino de una clase media que no tiene reparos en pasar alguna incomodidad para viajar a mejor precio. Llegarán los trenes y saldrán los tronos, no se preocupen. Y si algún tren no llega y el malagueño disfruta de una Semana Santa un poco más local, tampoco pasa nada. Seguro que los seguidores de esta tradición lo aplauden. Yo he de reconocerles que no lo soy. Pese a ello, me voy a permitir criticarla en un punto concreto. Creo que cualquier persona con convicciones religiosas llevará mal la contradicción de ver unos tronos esplendorosos y relucientes, de un alto valor económico, junto a otros tronos sin lujo alguno y que nos recuerdan una pobreza que nos empeñamos en invisibilizar. Esos otros tronos.

Me refiero a los bancos de la ciudad que, por mor de esa nueva arquitectura aporafóbica, se diseñan de forma que impidan que los sintecho puedan usarlos para dormir. Los tronos de los que no se habla. Pocas cosas menos cristianas y humanas puedo imaginar que esforzarse en impedir que quienes sufren el sinhogarismo puedan, aunque sea, evitar dormir en el suelo. ¿Qué opinaría Jesús de esto?

Tracking Pixel Contents