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Opinión | Málaga de un vistazo

Hágase el calendario

El legado de aquel a quien se le atribuye ser el revolucionario con más seguidores en el mundo, ha sido interpretado de diversas maneras por diferentes culturas y religiones, generando amor y odio por igual

Mahoma

Mahoma / l.o.

Mañana da comienzo la semana de uno de los revolucionarios con más ‘followers’ del mundo. Y a pesar de su humildad y el voto de pobreza que sus discípulos profesaron, sobre ellos se erigió una inmensa fortuna.

A diferencia de otros libertadores o disidentes de los diferentes Imperios que han habido, no contamos con su obituario exacto. Ni eso pudo elegir, pues de señalar el día de su expiración se encargan cada año las lunas. Aunque todo apunta a que no se habría llegado a enemistar con las gentes humildes que practicaban el paganismo, los mercaderes del templo que un día expulsó hicieron pelillos a la mar y se apropiaron de su legado, pisando así aquellas fechas que festejaban los aldeanos para imponer su calendario.

Tampoco pudo decidir sobre cómo debía interpretarse su Palabra, pues eso quedó en mano de los hombres. Y en nombre de ella, repartieron a partes iguales amor y horror a la Humanidad. En nombre de quien dijo que nos amásemos los unos a los otros se quemaron, torturaron y asesinaron a millones de personas. Y en nombre de su ejemplo se construyó un próspero negocio. Tanto, que no hay pueblo o barrio que no albergue una sucursal. Según el Islam fue un mensajero de Dios, y creer en él es requisito para ser musulmán. En el Corán es hasta más veces nombrado que el propio Mahoma. Sin embargo, eso no ha hecho que mucho cristiano de golpe en el pecho dejase de abanderar más de un discurso islamófobo. Y en el moro y en el judío, que es lo que él era, se volcó paradójicamente mucho odio cristiano. Lo único que sí pudo determinar es en qué año vivimos, aunque eso quizá le importaba bien poco. O más bien nada. ¿Lama sabactani?

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