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Opinión | Convivir la Semana Santa

Málaga

Carlitos

Los grupos jóvenes ofrecen un espacio crucial para que los jóvenes participen activamente en la vida de las cofradías

Carlitos sale de monaguillo en la Agonía.

Carlitos sale de monaguillo en la Agonía. / José Ramón Rodríguez

Carlitos es de la Agonía. Carlitos es mi sobrino. Cuando tenía cinco años, en la calle Larios, donde media familia tenemos sillas, mientras se entretenía mirando un itinerario, dijo con aire entre rutinario y desinteresado una frase que dejó perpleja a la señora que se sentaba detrás. ¿Qué ha dicho el niño? Suena 'Amarguras', dije yo. ¿Y eso qué quiere decir? 'Amarguras' es el nombre de la marcha que está tocando ahora la banda. Se hizo el silencio. Yo trataba de aguantar la risa porque me encontraba entre el asombro de la mujer y lo habitual que era esa afirmación para el niño. Yo todavía confundo los nombres de las marchas de Escámez. Me parece que la primera marcha que fui capaz de reconocer fue 'La saeta' o 'Caridad del Guadalquivir'. Carlitos es fruto de su tiempo y el tiempo hará que él, que hoy es futuro de la Semana Santa, sea su presente.

Tuve ocasión de ser invitado a la II Feria de la Juventud Cofrade que organiza la Agrupación de Cofradías de mano de la Vocal de Infancia y Juventud, Ángela Guerrero, y pude ver de primera mano la pasión, la entrega, la ilusión… y el conocimiento de cientos de jóvenes por nuestra Semana Santa. Coincidió con la Comic-Con y, sinceramente, no sé yo dónde había una mayor concentración de frikis por metro cuadrado.

Carlitos participa en las actividades del grupo joven de las Penas y del grupo joven de la Pasión. Qué bendición la creación de estos grupos en nuestras cofradías y hermandades. Es nuestra responsabilidad, la de los adultos, darles el espacio que reclaman y no tareas residuales o marginales. Cuando yo tenía la edad de Carlitos, es decir, la edad de pertenecer al grupo joven de mi cofradía, simplemente no existía, ni en mi cofradía ni en ninguna. Nos juntábamos y mirábamos lo que hacían los adultos y poco a poco tomábamos parte de diversas actividades en el montaje de los tronos, en la limpieza de algunos enseres, ayudando en la organización de la verbena o de la caseta de la hermandad en la Feria.

Ni que decir tiene que cuando yo tenía edad de pertenecer a los inexistentes grupos jóvenes, no había redes sociales. Bueno, no había smartphones. De hecho, no había Internet. Sí, sí, aunque alguno no lo crea habíamos conseguido hacer fuego, habíamos inventado la rueda y yo tenía pelo. Decía que no había redes sociales por lo que no teníamos la suerte de ver vídeos durante todo el año en TikTok, escuchar marchas en Spotify, ver y subir fotos en Instagram, estar al día de la cruceta musical de las bandas ni saber dónde se van a hacer las petaladas.

Hoy, los Carlitos ven en directo desde sus dispositivos la salida de la Estrella mientras esperan la llegada del Rocío por calle Especería antes de entrar en la Tribuna, buscan en X y calculan si es mejor ir a la Victoria a buscar al Rescate y la Sentencia, ir cogiendo sitio en la Tribuna de los Pobres para ver Nueva Esperanza o meterse en la calle San Agustín para esperar a las Penas. ¿Eso es bueno o es malo? ¿Es mejor o peor que antes? Tendemos a idealizar las épocas pasadas como mejores y debemos asumir que la realidad es la que es. Sin embargo, es bonito acompañar a los más pequeños para que se sorprendan con lo inesperado en lugar de ir al encuentro de lo seguro. Que suene esa marcha justo cuando el trono se levanta delante de ti es infinitamente más emocionante que situarse en la esquina donde sabes que le van a tocar esa marcha a esa imagen a esa hora en ese sitio.

Es maravilloso ver a tantos jóvenes en cualquier procesión e implicados en la vida diaria de las cofradías gracias a los grupos jóvenes y, por tanto, es un compromiso irrenunciable del mundo cofrade el cuidarlos e ir haciéndoles sitio, dándoles la adecuada formación y guía, haciéndoles responsables de las parcelas que les correspondan y, sobre todo, escuchando sus necesidades, sus demandas y sus ideas.

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