Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | 360 grados

¿Es que nadie va a parar a ese criminal demente?

Gracias a años de preparativos para hacer frente a un ataque conjunto de Israel y EEUU, Irán está demostrando ser un hueso muy duro de roer incluso para la superpotencia

Trump dice que plan de paz de Irán es "significativo" pero no "lo suficientemente bueno"

Trump dice que plan de paz de Irán es "significativo" pero no "lo suficientemente bueno"

El deslenguado tirano de la Casa Blanca ha publicado en su red social una amenaza a un país soberano que debería conducirle directamente a un nuevo tribunal como el de Núremberg, que juzgó y llevó a la horca a los jerarcas de la Alemania nazi.

«El martes será el Día de las Centrales Eléctricas y el Día del Puente, todo en uno en Irán. No habrá ocurrido nunca nada igual. ¡Abrid el jodido Estrecho (de Ormuz), locos cabrones o viviréis el infierno! ¡Alabado sea Alá!», escribió el otro día Donald Trump.

Aludía así el demente criminal de guerra a la reciente destrucción por EEUU en un bombardeo de un puente de uso civil en Teherán y a lo que se proponía hacer con el resto de los puentes y las infraestructuras de ese país si no se le hacía caso.

Y poco después publicaba Donald Trump un segundo mensaje amenazador dirigido también a los iraníes: «Si no aceptáis un acuerdo, haré saltar todo por los aires y me quedaré con el petróleo».

A lo que los iraníes contestaron que, si Trump llevaba a cabo su apocalíptica amenaza, convertirían en blanco de sus ataques todas las infraestructuras militares de EEUU en los países árabes aliados, así como las del otro agresor, «el régimen sionista».

Desde que Estados Unidos e Israel comenzaron su guerra no provocada contra Irán, algo que constituye ya de por sí un crimen de guerra, la Guardia Revolucionaria iraní ha podido demostrar que no es un ‘tigre de papel’, como dice ahora de sus aliados de la OTAN el despechado Trump.

Gracias a años de preparativos para hacer frente a un ataque conjunto de Israel y EEUU, que daban casi por seguro, Irán está demostrando ser un hueso muy duro de roer incluso para la superpotencia. Ni la CIA ni tampoco el Mosad parecen haber previsto la capacidad de resistencia de los iraníes.

Irán no tiene siquiera que salir victorioso de esta prueba, sino que le basta con resistir, y ¡cómo lo está haciendo gracias también al material enviado por sus dos principales aliados: China y Rusia!

Mienten una y otra vez Trump y su fanático cruzado, el ministro de la Guerra, Pete Hegseth, cuando dicen haber destruido las defensas aéreas israelíes.

Lo demuestra el derribo de varios cazas, aviones de transporte y helicópteros en una operación desesperada para localizar y rescatar a un par de pilotos eyectados en el espacio aéreo iraní.

Irán conserva todavía en sus túneles subterráneos cientos de misiles y de drones y una capacidad de recolección de datos del enemigo más que suficientes para continuar la guerra pese a la destrucción que puedan causarle sus dos agresores.

Y los aliados de Irán, los hutíes del Yemen, pueden con el cierre del estrecho de Bab-el-Mandeb con el que amenazan, contribuir al caos que el de Ormuz está ya provocando en la economía mundial.

Mientras tanto, totalmente insensible a tanta destrucción y a tantas muertes de inocentes, Trump no sólo se contradice sobre el éxito de la operación contra Irán, sino que falta sin el menor rubor a la verdad, como reconoce el exdirector de la CIA John Brennan, que le calificó de «mentiroso patológico».

El problema para el mundo es que sus mentiras no son las inocentes fanfarronadas de un personaje literario como el alemán barón de Münchhausen, sino las de un auténtico criminal de guerra como lo es también su compinche, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

¿Es que nadie, ni el Congreso, ni los jefes de unas Fuerzas Armadas a los que da órdenes que violan una y otra vez el derecho internacional van a ser capaces de parar al demente de la Casa Blanca? n

Tracking Pixel Contents