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Opinión | Málaga de un vistazo

Fuerza centrífuga

El encarecimiento de la vivienda en Málaga impulsa a sus habitantes a residir en las afueras, una situación que el Ayuntamiento ha reconocido en algunas declaraciones

La discoteca Rossé que cerró el año pasado en Málaga

La discoteca Rossé que cerró el año pasado en Málaga

De lo poco que recuerdo de la asignatura de Física es aquello de la fuerza centrípeta y fuerza centrífuga. La fuerza que atrae a un objeto hacia el centro y la que parece atraer a un objeto hacia fuera, respectivamente. No he obtenido en lo personal gran utilidad de ello, más allá de entender mejor qué hace la lavadora cuando centrifuga, pero sí me voy a servir de ese concepto de fuerza centrífuga para la reflexión de hoy.

Málaga está siendo objeto de una fuerza centrífuga que todos hemos conocido y sufrido, provocada por el encarecimiento de la vivienda, que está obligando a nuestros vecinos a vivir en lugares cada vez más alejados de la capital, opción incluso recomendada por D. Francisco de la Torre en alguna declaración desafortunada.

Pero hay otra manifestación de esa fuerza centrífuga: el ocio vespertino y nocturno de Málaga se está empezando a mudar del centro de la ciudad a zonas periféricas. Empiezan a ganar terrenos las grandes discotecas en los polígonos en detrimento de los locales más pequeños -y, personalmente, creo que con más encanto- del Centro de la ciudad. Esto tiene como arista positiva que el ruido y las molestias propias del ocio nocturno se aleja de las zonas residenciales -aunque casi nadie vive ya en el Centro y, por el contrario, sí que hay muchas zonas residenciales cercanas a los nuevos lugares de ocio que empiezan a sufrir esas consecuencias-.

Pero ello supone un paso más en la desconexión del malagueño con la parte de la ciudad que alberga su historia. Se entiende muy bien si alguien se imagina la Semana Santa en un polígono o la Feria en el Cortijo de Torres -esto último es ironía-. Está bien que la ciudad esté tranquila para los turistas. Pero una ciudad sin alma, sin espíritu y sin vida local no atrae a nadie.

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