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Opinión | En corto

Conviene ir perimetrando el mal

La megalomanía, que lleva a creerse superior, se manifiesta en el hombre, quien, además de mostrarse transparente, ataca al Papa por no seguirle, según se desprende de su comportamiento

En realidad todo está muy claro, pero a sus secuaces les costaba. La megalomanía es un delirio en que el afectado alberga la creencia de ser mucho más importante y poderoso de lo que es. Ahora bien, ¿qué pasa cuando por la fuerza de tu dinero y la de los votos ya eres muy, muy importante? No te queda otra que creerte Dios. Esto se da también a veces en gente poco importante, pero en la que ya lo es debe de funcionar de forma necesaria. Como el hombre además es transparente, o sea, su propia manía de grandeza y su narcisismo le llevan a exhibirse tal cual, ha difundido en su red la famosa imagen en que se representa como Dios. Casi a la vez ha cargado contra el Papa por no seguirle, teniendo como tiene el título de «vicario de Cristo en la tierra». Con las llaves del cielo debe de verlo como su portero. Por razones puramente epidemiológicas deberíamos ir haciendo un censo de trumpistas.

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