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Opinión | La señal

Este país de todos los demonios

El viaje de Sánchez a China coincide con el procesamiento de su esposa Begoña Gómez, en medio de tensiones con el gigante asiático y su apoyo a Rusia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,en China

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,en China / Moncloa

Que Sánchez elija China para su gran viaje mientras se celebra el juicio de Ábalos y Koldo debe tener un gran significado filosófico que nosotros, pobres mortales, no alcanzamos. Bueno, también coincide que el juez Peinado procesa a su mujer, a la de Sánchez, se entiende, Begoña, y a otros, por cuatro presuntos delitos y la encamina derechita, o torcidamente, como se quiera ver, al banquillo. Tanto va el cántaro a la fuente. Porque, vamos a ver, ¿para qué viaja una pareja a China sino es porque a ella la procesan? Otra cosa es que una vez allí uno se aplique al estudio de Confucio, que no escribió nada, fueron sus discípulos y los discípulos de estos los que dieron a conocer su pensamiento. Porque no se viaja a China para mejorar las relaciones económicas, no seas ingenuo. Se trata de una dictadura comunista, una gran cárcel, y eso es lo realmente importante, también es el principal régimen que respalda a la Rusia de Putin, y, todo hay que decirlo, la balanza comercial bilateral es estructuralmente deficitaria para España y eso hay que agradecérselo a Jinping. Para más abundamiento, la competencia china en terceros mercados se vuelve cada día una tortura (eso, china) para nuestras empresas y las barreras arancelarias allí pues terminan por hacernos perder el conocimiento, son las exigencias de certificación oscuras, las regulaciones que cambian con discrecionalidad… Ya en el suelo nuestras cuentas, exánimes, el volumen de inversión de allá no alcanza ni por asomo lo que se decía, y el I+D+i no se transfiere en absoluto, por no hablar de la competencia desleal que termina por cerrarnos los párpados. Se trata de España, este país de todos los demonios por el que lloraba Gil de Biedma.

Por eso, Dani Pérez -enhorabuena por el nuevo hijo- se va al Parlamento de Andalucía de tres, no porque no pueda derrotar a Paco de la Torre en las urnas, no. Tira la toalla y se le enrolla como un turbante en la testa a Josele Aguilar, que tiene todas las papeletas para mesarse la barba frente al alcalde, porque damos por hecho que Paco se presenta, faltaría más, lo demás es sainete. Eso si no caen más cascotes de la Casona del Parque, porque los ceses, «por pérdida de confianza», de los asesores Marta del Corral y Salvador Nadales, que gestionaban el MUCAC y la transformación del que fuera Museo del Patrimonio, no auguran nada bueno, si es que alguna vez podía salir algún fruto de una municipalización al más puro estilo socialista del PP.

Y estamos en estas cuando el juzgado de Torremolinos archiva la causa por la muerte de Haitam tras recibir la autopsia, y entonces policías denuncian delitos de odio y filtración de datos personales tras el caso, que también tienen derechos los de uniforme, aunque a veces se olvide. La autopsia, realizada por el Instituto de Medicina Legal de Málaga apoyada en los análisis del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, concluye un cuadro de delirio agitado, no la pistola taser como motivo del fallecimiento. Punto y aparte hasta la Audiencia Provincial, que hay recurso.

Bueno, y la entretenida contienda de EEUU e Israel contra los ayatolás entra en una nueva fase por el Estrecho de Ormuz. La gran ventaja de la teocracia iraní es que cada día que no pierden, ganan, y cada día que nosotros no ganamos, perdemos.

Por su parte, los demócratas quieren bloquear al presidente a cada paso, pero ¿podrán dejar de lado el rencor de quien les ha vencido electoralmente para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos alguna vez?

Pero la gran contribución de Albares al conflicto ha sido reabrir la embajada española en Teherán, con un nuevo alborozo de los mulás. Mientras, algunos comentaristas norteamericanos católicos, como George Weigel, Donald McClarey o Robert Royal, apoyan claramente la guerra, y se recuerda a los numerosos santos que fueron a la batalla, como San Sebastián y San Jorge, soldados romanos mártires, o Santa Juana de Arco, que estuvo al frente de tropas francesas. Los líderes evangélicos -la comunidad cuenta con 52 millones de personas en EEUU- apoyan decididamente a Trump. Yo digo que se ve más claro antes que oscurezca. Juan Ramón Jiménez escribió:

¿Porqué morir ha de ser/lo que decimos morir,/y vivir solo vivir,/lo que callamos vivir?

¿Porqué el morir verdadero/(lo que callamos morir)/no ha de ser dulce y suave/

como el vivir verdadero/(lo que decimos vivir)?

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