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Opinión | Málaga de un vistazo

Ladrillos y bananas

La normativa actual permite que fondos de inversión y grandes tenedores adquieran múltiples viviendas, exacerbando la crisis habitacional

Un candado guarda las llaves de un piso turístico en Málaga.

Un candado guarda las llaves de un piso turístico en Málaga. / l.o.

Los problemas complejos no se resuelven con soluciones sencillas. Y eso ocurre hoy con la vivienda en la ciudad. Hay quien lo achaca a que hay que construir más, y ya está. Y uno se pregunta: ¿de qué sirve más ladrillo si se da vía libre a quien ya tiene casa o casas para comprar más de esas casas? ¿De qué va a funcionar que haya más casas si no se veta a fondos buitre, de inversión o a grandes tenedores comprarlas?

Habrá que restringir la compra de casas en favor de quienes aún no tengan una, ¿no? Y luego nos vamos a los precios y las calificaciones. ¿De verdad «VPO» a 300.000 euros con piscina y pista de pádel? Viviendas protegidas, ¿protegidas de qué? ¿Tan difícil es que el parque de VPO se conserve y que quienes las adquieran lo hagan a sabiendas de que no podrán especular en el futuro con ellas, y que por eso tienen unas ventajas al adquirirlas que no tienen quienes no les toque una? ¿Resuelve algo construir a precios inasumibles para el bolsillo de la gente de a pie?

Y luego vienen los gastos añadidos. ¿No tendría más sentido que quien compre su primera vivienda esté exento de ITP pero que quien compre su segunda o tercera vivienda vea incrementado gradualmente el ITP?

Que sí, que en el capitalismo hay que proteger el derecho divino de especular y acumular, pero que digo yo que, antes, debería estar el derecho del que no tiene techo a tener al menos uno.

Como dijera el filósofo Emir Sader, si un mono acumulara más bananas de las que puede comer mientras otros monos mueren de hambre, estudiaríamos qué diablos sucede con él. Pero cuando lo hacen los humanos, lo ponemos como ejemplo. ¿Ejemplo de qué?

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