Opinión | Escrito sin red
Sin pudor
Bajo el nombre de progresismo se refugia una izquierda reaccionaria que pretende imponer medidas antiliberales y demagógicas

Pedro Sánchez y Francina Armengol. / José Luis Roca
De entre todos los valores que pueden residir en el espíritu de los humanos habría que hacer hincapié en aquellos que son cruciales para la convivencia como, por ejemplo, el respeto a la verdad. Es el atenerse a ella y a la ética lo que caracteriza a las personas decentes. La ética, que es una cuestión de sentimientos y disposiciones, supone el respeto por la verdad, es decir, por los hechos, por la realidad. Y por extensión cabría tenerlas a ambas como referencias para juzgar la bondad o la justicia de cualquier sistema político. Pero, ay, ¿cómo reconocerla? En relación a ella, figuran aproximaciones, a veces atinadas, desde artefactos técnicos a artefactos judiciales, a veces completamente falsarias, como las que nos depara la política. Nunca podremos estar seguros de las que se empeñan en trasladarnos, porque nadie, hasta ahora, puede saber qué es lo que esconde el cerebro humano sobre la realidad misma, hasta ahora porque parece que ya se pueden descifrar las ondas cerebrales. Félix de Azúa, acudiendo a los clásicos, afirma que la verdad es un resplandor indemostrable, pero que te ilumina en cuanto lo ves. Cuántas veces no habremos experimentado este fulgor que nos abre las puertas a la realidad, a la verdad del mundo.
El pasado fin de semana se celebró en Barcelona una reunión de la Internacional Socialista, de la que es presidente Pedro Sánchez. Hubo un tiempo en que esta organización estaba sustentada y dirigida por la socialdemocracia europea. Hoy, la presencia de los partidos europeos es casi anecdótica. Quienes la forman, además del PSOE, son partidos de la llamada izquierda populista, dirigida por líderes que actúan como sucursales del Grupo de Puebla, como Gustavo Petro, antiguo dirigente de la FARC colombianas; Gabriel Boric, Lula de Silva o Claudia Sheinbaum, con muchas más complicidades con el castrismo y el chavismo que con la socialdemocracia. Bajo el nombre de progresismo se refugia una izquierda reaccionaria que pretende imponer medidas antiliberales y demagógicas que arruinan a las naciones. Con ese nombre se pretende disfrazar la pulsión parasitaria que acompaña a sus dirigentes: colonizar al Estado. La reunión, planificada para reforzar la imagen internacional de Sánchez como contrafigura de Donald Trump, ha servido para reivindicar para la izquierda populista la verdadera concepción de la democracia. Así, Boric decía que «la democracia no es un estado natural de las cosas, tenemos que cuidarla, es frágil». Sánchez, fiel a sí mismo, proclamaba: «Hay que actuar contra quienes quieren vaciar la democracia». Oír esas palabras de quien no se recata de repetir que gobernará sin presupuestos y sin el Congreso; de quien lo hace por decreto ley sin debate alguno, ni más justificación de extrema urgencia que su interés particular, y con el uso de la proposición de ley para esquivar a los órganos consultivos del Estado, con desprecio total a la democracia deliberativa, revela hasta qué punto el presidente del Gobierno es un falsario que no conoce el pudor ante la mentira, que es la base de su poder y la verdad de su acción política. Lo decía Kierkegaard, el grado del pudor mide el valor espiritual de una persona. Sánchez carece de pudor alguno porque lo falso que lo habita no conoce límite alguno. Xi Jinping, halagado por Sánchez, proclamó que el Gobierno de España y el de China están en el lado correcto de la historia. En ese inexistente, pero resplandeciente lugar, en que ya le había situado esa política visionaria llamada Yolanda Díaz, esa guardiana de las esencias democráticas muy enfadada por la corrupción del PSOE, pero refractaria a abandonar las mieles del poder, queda situado Sánchez. El Gobierno español queda hermanado con esa dictadura, asesina en Tiananmen, represora de los uigures y de las libertades del Tíbet. Ésa es la defensa de la democracia de Sánchez. Una cosa es la realpolitik y otra es ser el botafumeiro de una dictadura criminal. ¿Recuerdan la extracción, en pleno congreso del PCCh, del anterior presidente Hu Jintao al lado del camarada Xi que, indiferente, miraba al infinito?
Otra de las muestras del impudor de las mentiras del progresismo son las encuestas del CIS. Que el PSOE haya colonizado el Estado no es ninguna noticia. Pero que la mentira haya escalado tanto como para que, en su última encuesta, este dechado de respeto a la verdad y a la decencia que es el catedrático José Félix Tezanos, se atreva a decir que la intención de voto al PSOE alcanza el 36,4% frente al 23,6% del PP, 12,8 puntos más, es de escándalo. Se atreve a publicar estas patrañas contra la realidad del resto de encuestas privadas y los resultados de las elecciones en tres comunidades, en las que la derecha ha sumado del orden del 60% de los votos. Es el uso desvergonzado del Estado y la televisión de todos contra los adversarios políticos del Gobierno. Y tienen el cuajo de presentarse como los defensores de la democracia. ¡Y pensar que hace casi cincuenta años concedía yo valor intelectual a este Tezanos por su labor en la revista Sistema de ciencias sociales! O bien estaba yo muy perdido entonces o el material humano está sometido de forma permanente a una degradación que va desgastándole y arrancándole todo lo noble que en su juventud albergaba. Quizá también en eso me equivoco. Quizá lo que parecía noble entonces no era sino una estratagema para medrar, para ocupar futuros espacios de poder. Zapatero, el experto en poner sin pudor alguno las palabras al servicio de la política, como en la novela 1984 de Orwell, nunca me gustó. Ahora, El Confidencial revela que la empresa china Aldesa ha pagado, entre 2021 y 2023, 127.000 euros a Análisis Relevante SL, consultora de Plus Ultra, la sociedad vinculada a Zapatero administrada por su amigo Julio Martínez para que le buscara contratos públicos y oportunidades de negocio. La misma empresa que pagó a Zapatero y sus hijas 600.000 euros por consultoría verbal y diseño. Zapatero, Sánchez, Xi Jinping, la nueva entente progresista para los negocios.
Sin el menor pudor, Francina Armengol se ha atrevido a decir que el informe de la UCO donde se atestiguan sesenta y cinco mensajes suyos con Koldo García que la retratan como mentirosa ante el Senado y el Tribunal Supremo y como la introductora en Baleares de la banda corrupta de Koldo , no hace sino acreditar que nunca ha mentido. Armengol se ha retratado a sí misma, de la peor de las maneras posibles.
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