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Opinión | Tribuna

María José Prados

María José Prados

Responsable de la Secretaría de la Mujer de CCOO Málaga

El feminismo sindical presente en el 1º de Mayo

Las mujeres alzamos de nuevo la voz para decir basta a las violencias machistas que sufrimos

Celebración del Primero de Mayo en la capital.

Celebración del Primero de Mayo en la capital. / Álex Zea

En este 1º de Mayo, las organizaciones sindicales de clase convocamos en Málaga una importante manifestación que será el epicentro nacional con la participación de los secretarios generales confederales de CCOO y UGT.

Málaga será, este 1º de Mayo, la ciudad que dé voz a la clase trabajadora y a sus reivindicaciones sociales y laborales. Y se hace en un momento decisivo, en el que están en juego no solo las condiciones de vida de las personas trabajadoras, sino la propia calidad de nuestras democracias.

Y de todo esto sabemos mucho las mujeres malagueñas, porque nuestras condiciones laborales y de vida distan mucho de una Málaga igualitaria e inclusiva. Las mujeres malagueñas representamos el rostro de la precariedad laboral, pero de igual modo, nos impacta de lleno la problemática de la vivienda. Esta problemática, que ya es una emergencia social en nuestra ciudad, tiene rostro de mujer puesto que más del 80% de los hogares monoparentales están encabezados por mujeres. Es imprescindible un pacto social y político con una decidida intervención pública que frene la especulación y que garantice el acceso a una vivienda digna.

En la Málaga del crecimiento económico y de los grandes márgenes empresariales, el 94% de las mujeres asalariadas malagueñas se concentran en los sectores servicios, y casi el 50% están cobrando por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. La tasa de parcialidad en el empleo femenino aún triplica la del masculino, y el empleo que se crea de alto nivel, como directivos y gerentes están en manos exclusivamente de hombres. Por ello, necesitamos fortalecer la negociación colectiva para seguir elevando los salarios, reducir la jornada laboral y distribuir de manera justa los incrementos de márgenes y beneficios obtenidos por una gran mayoría de empresas.

Las mujeres trabajadoras malagueñas seguimos soportando, de forma mayoritaria, las tareas de cuidados, aquellas que no son productivas a ojos del sistema capitalista. A diario nos tenemos que enfrentar a carreras de obstáculos para cumplir con todo aquello que se nos impone, y en demasiadas ocasiones, pleiteando con las empresas para que cumplan con su obligación en aquellas medidas de conciliación que nos brinda la legislación laboral. Es un clamor la necesidad de reducir las jornadas laborales que faciliten tiempos para la vida, y hacer un reparto de trabajos desde la corresponsabilidad en los ámbitos domésticos, familiares, sociales y laborales, siempre desde una perspectiva feminista y de equidad social.

Pero también somos las mujeres las que cubrimos los cuidados remunerados, eso sí desde la más absoluta precariedad, como bien se refleja en las condiciones laborales de las mujeres de ayuda a domicilio, de las PTIS o de las educadoras de 0-3 años que hoy pelean por mejorar sus condiciones laborales.

En este panorama laboral, vemos cómo una amenaza creciente se infiltra con postulados machistas que cuestionan los derechos de las mujeres y que alimenta un relato en contra las conquistas del movimiento feminista. Una vez más, las mujeres tenemos que demostrarle a este caballo de Troya que los derechos conquistados no se tocan, se defienden y lo haremos en las calles.

En este 1º de Mayo, las mujeres alzamos de nuevo la voz para decir basta a las violencias machistas que sufrimos en nuestros entornos sociales, familiares y laborales. Hay que trabajar para frenar esa cultura de la violación instalada en la sociedad patriarcal de forma aceptada y normalizada, y que abarca una amplia variedad de prácticas nocivas que permiten que se normalice y justifique la violencia sexual.

Hoy, más que nunca, es necesario activar la movilización sindical y social, porque cada avance ha sido fruto de la lucha colectiva, y no estamos dispuestas a dar ningún paso atrás.

Porque frente al ruido, el odio y la división, las mujeres trabajadoras tenemos que responder con unidad, con derechos y con democracia.

‘Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia’.

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