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Opinión | Tribuna

Lluís Ramis de Ayreflor

Estar en el lado correcto de la historia

EEUU no es una democracia plena, es una democracia defectuosa y ocupa el lugar 34 entre los 167 países analizados, según The Economist

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez. / Eduardo Parra - Europa Press

Según el índice de democracias elaborado por The Economist, y que es el más prestigioso entre los publicados, EEUU no es una democracia plena, es una democracia defectuosa y ocupa el lugar 34 entre los 167 países analizados.

España, según el mismo índice de The Economist, es una democracia plena y ocupa el puesto 21 de las 26 clasificadas como tales.

Evidentemente, coincidir con los países que lideran la democracia y la libertad de los derechos civiles no las exime de cometer errores, ni todas las posturas que tomen países que son democracias defectuosas, o híbridas o incluso las autoritarias son incorrectas, pero mayoritariamente es más probable que aciertes si coincides con los países más libres que con los más autoritarios.

Cuando el presidente Sánchez y el presidente chino Xi Jinping dicen que China y España están en el lado correcto de la historia, creo que la inmensa mayoría de españoles nos hemos sentido ofendidos, ya que China es, según el ranking The Economist, un régimen autoritario y ocupa el lugar 145 entre 167. No hay libertades y no se respetan los derechos humanos. Coincidimos en estar en contra de la guerra, pero como español no estoy en su mismo lado de la historia, y me duele que el presidente lo diga, ya que no creo que sea capaz de pensarlo, aunque le gusta el relato.

En la pasada cumbre progresista celebrada en Barcelona, en la que jefes de Estado acudieron a acompañar a Sánchez, estaba el de Brasil, una democracia defectuosa situada en el puesto 42; México, una democracia híbrida que The Economist coloca la 69; Colombia, también democracia híbrida en el 73 y que ha bajado 13 lugares en el último año; Sudáfrica, democracia defectuosa ocupando el 54 de la escala; Barbados, que no está siquiera clasificada, y Uruguay, democracia plena incluso en mejor posición que España (19), pero es de las que menos protagonismo ha tenido.

Quiero decir con ello, pues, que hemos liderado un grupo de países que no se distinguen por la defensa de las libertades y derechos humanos, coincidimos al estar en contra de la guerra, pero no son el ejemplo de la libertad y la democracia, excepto Uruguay. Consecuentemente, no estamos ni queremos estar en el mismo lado de la historia, que países que no defienden las libertades.

¿En qué lado de la historia debería estar España? Pues con los países más democráticos que defienden la libertad y la justicia social y que, por este orden, son: Noruega, la número 1 y que lleva más de quince años; le siguen Nueva Zelanda, Dinamarca, Islandia, Finlandia, Suecia, Irlanda, Suiza, Canadá y Luxemburgo.

Como se ve, el listado está liderado por países europeos nórdicos.

Estar en el lado correcto de la historia es formar parte de este grupo o, por lo menos, buscar las alianzas y declaraciones con ellos. Ninguno de ellos se ha pronunciado a favor de la guerra.

Por desgracia, el ego del presidente Sánchez, al no poder formar parte de este grupo de líderes en democracia y derechos humanos, prefiere liderar grupos como el de Barcelona donde hay países de democracia híbrida; o estar al lado de China, que forma parte de un eje con Corea del Norte (antepenúltimo país en democracia), Rusia (el 150), o Irán (en el 152).

Seguro que en el grupo de Barcelona nadie le recriminó la ilegalidad constitucional de Sánchez al no presentar ningún presupuesto en los tres años que lleva de legislatura. Pero lo que le importa al presidente es el relato, no si se cumple la Constitución de España o se excarcelan por parte de su partido asesinos con condenas superiores a los doscientos años.

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