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Opinión | 360 grados

«Amis, go home!»

Trump amaga con nuevas hostilidades en Irán, mientras Teherán maneja los tiempos

Trump amaga con nuevas hostilidades en Irán, mientras Teherán maneja los tiempos

Consecuencia directa de las tensiones que han estallado entre Berlín y Washington, el Gobierno de Donald Trump amenaza con sacar a 5.000 de los cerca de 40.000 militares en servicio activo que tiene en Alemania.

«Amis, go home», comenta desafiante el diario de izquierdas Junge Welt, el único que se felicita de ese anuncio del ministerio de la Guerra, como se llama ahora, de EEUU, aunque al mismo tiempo reconoce que no caerá esa breva.

Los medios del grupo Springer como el sensacionalista Bild o el más serio, pero no menos conservador Die Welt, cargan mientras tanto contra la gestión política del canciller, Friedrich Merz, cuyo partido cristianodemócrata no deja de caer en las encuestas.

No parece sobre todo que les haya sentado nada bien que Merz acusase públicamente al presidente de EEUU, Donald Trump, de carecer de estrategia en Irán, algo que, por otro lado, es más que evidente.

Acusación a la que el siempre rencoroso Trump respondió que el canciller alemán debería ocuparse de arreglar su país, que está, según él, hecho un desastre y concentrarse en la guerra de Ucrania en lugar de meterse donde no le llaman.

El editorialista de Junge Welt dice no creerse para nada el anuncio del Pentágono de que retirará de Alemania a miles de soldados, pero reconoce que «la clase capitalista alemana, que debe su supervivencia» desde 1945 a la protección que le ha brindado siempre EEUU, habrá visto en él «una amenaza».

También parece haberlo interpretado así la tan ultranacionalista como al mismo tiempo rusófila Alternativa para Alemania, que, aunque contraria a esa presencia, ha pedido a Merz que deje de provocar innecesariamente a Estados Unidos.

Más lejos ha llegado el líder de la CSU y aliado de Merz, Markus Söder, según el cual sería mejor que Trump «siguiese actuando en interés de sus Fuerzas Armadas» e incluso «aumentase su presencia en Alemania». Nadie parece superar al jefe del Gobierno bávaro en cuanto a sumisión a Washington.

Pero como dice el editorialista de Junge Welt, si los dirigentes alemanes tuviesen realmente en cuenta, como dicen, tanto la seguridad alemana como la paz en Europa y en Oriente Medio, en lugar de expresar temor por la amenaza de Trump, debería agradecerla.

Y ayudar incluso a hacerla realidad, cosa que no ocurrirá porque Estados Unidos en ningún caso va a renunciar a una base aérea como la de Ramstein, cuartel general de sus Fuerzas Aéreas en Europa, y centro de operaciones para sus guerras en Oriente Medio y África.

Ni esa y las demás bases que la superpotencia tiene en Alemania dan más seguridad a este país como tampoco se lo darían los nuevos misiles de alcance medio que EEUU anunció que estacionaría este año en Alemania, pero a los que parece haber finalmente renunciado.

Puede ser que, en su supina ignorancia, el presidente Trump no sepa las ventajas que ofrecen a EEUU sus bases en Alemania, pero no es seguramente ése el caso de sus estrategas militares. Nunca va a renunciar voluntariamente EEUU a su presencia en este continente.

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