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Opinión | 17M

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

Vamos al lío

El "juanmismo" se erige como el principal motor ideológico del PP andaluz, sumando casi 150.000 votos más, pero no ha sido suficiente para alcanzar la mayoría absoluta

Carolina España, Paco de la Torre, Manuela Villena, Juanma Moreno y Elías Bendodo, ayer domingo por la mañana paseando por el Centro de Málaga.

Carolina España, Paco de la Torre, Manuela Villena, Juanma Moreno y Elías Bendodo, ayer domingo por la mañana paseando por el Centro de Málaga. / ÁLEX ZEA

«He votado al hombre, más que al partido», dice un señor de mediana edad, aunque la mediana edad sea ya cada vez más difícil de definir. Está a las puertas del colegio Bergamín, en Málaga capital, calle Pelayo, son las diez y diecisiete de la mañana. A veces la realidad pone delante del columnista un pastelito y el columnista hace bien en cogerlo y llevárselo para luego meterlo en la columna. Menudo testimonio. No sabemos a qué hombre se refiere, pero dado que solo hay una candidata, ya sabemos a quién no ha votado. Esa frase resume el sentir general de mucha gente y explica en parte el triunfo de Juanma Moreno, triunfo no absoluto, triunfo amargo. Aunque lo mismo, claro, el hombre en cuestión que se nos ha metido en esta columna ha votado a Maíllo o a José Ignacio García. El hombre que dice la frase sobre el hombre al que ha votado, vota a lo presidencial, a lo caudillístico también, no sabemos .

Un hombre, un voto, un voto para un hombre al que el votante en cuestión aísla y saca de su partido, le da autonomía respecto a unas siglas: lo voto a él no a su formación. Y el caso es que Juanma Moreno ha obtenido casi 150.000 votos más. Pero ha habido más participación. Así que Juanma Moreno no contribuye al ciclo que había imaginado Feijóo. Es más bien otro gatillazo que se suma al de Extremadura y Aragón: o sea, ganan y ganan con holgura pero no con mayoría absoluta y entonces van dando, qué remedio, cancha a Vox, que ya para las siguientes elecciones, sean cual sean, no podrá ir de antisistema, se apresta a cogobernar en Andalucía, también, en otro territorio más. El juanmismo es el principal ingrediente ideológico del PP andaluz. Es mucho, muchísimo, pero no ha bastado. Sobre todo porque ha surgido otro hombre: José Ignacio García, al que mucha gente también ha votado por majo y chachi y fresco y desacomplejado. Pero sin compartir su ideología, tal vez, o sí. El voto a García, hasta el apellido acompaña para una campaña como la suya, la de un hombre común, de la calle, es también un voto a un partido que ni siquiera la mayoría de la gente sabe cómo se llama y que se llega a confundir con el otro, con el que encabeza Antonio Maíllo, Por Andalucía. Éstos son, ay, una izquierda más tristoncilla.

María Jesús Montero, anoche en la sede del PSOE andaluz. | ÁLEX ZEA

María Jesús Montero, anoche en la sede del PSOE andaluz. | ÁLEX ZEA

Pasamos de hablar de hombres y hablamos de María Jesús Montero. Qué fracaso, qué fiasco, vaya batacazo. El PSOE está en mínimos. Se consuelan con que Juanma Moreno no ha alcanzado la mayoría absoluta. El PSOE andaluz está en el chasis. La estructura flaquea, los resortes movilizadores son de escasa eficacia, la ilusión no aparece por ninguna parte y la campaña ha sido aburrida, torpona, metepatesca y aspaventosa, pollo sin cabeza con Zapatero poniendo sentido común y Sánchez bramando y hablando de China, Feijóo y el nuevo laborismo. Puede que haya movimientos orgánicos: sería una señal de que hay vida en el partido.

Se avecina lío en la política andaluza, por citar una corriente filosófica en auge. Un tira y aflige para formar gobierno. Estará interesante, hombre.

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