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Opinión | El jugador número 13

La tormenta perfecta

La imagen del equipo, con impotencia y desconexiones inadmisibles, ha dejado al conjunto lejos de los objetivos mínimos marcados para la temporada

El Unicaja perdió en Murcia por 87-69 en la jornada 32 de la Liga Endesa.

El Unicaja perdió en Murcia por 87-69 en la jornada 32 de la Liga Endesa. / ACBPhoto

Si a los cajistas nos parecía poco el problema de Chris Duarte, del que ya hablé aquí la pasada semana sin atisbo de solución positiva en ninguno de los casos, nos ha sacudido el tema de la continuidad o no de Ibon Navarro.

He puesto solo esos dos puntos de un hipotético orden del día a resolver mientras ha quedado fuera la situación del equipo, cosa que por la urgencia tendría que estar ocupando todos los sentidos y la concentración de quienes tienen que solucionar estos problemas que se manejan en la avenida Gregorio Diego.

La imagen que lleva dando desde hace casi dos meses el primer equipo, unido a partidos anteriores con desconexiones injustificables que solo se toleraban por el ambiente celestial pasado, no solo ha dejado al equipo sin los objetivos mínimos a cumplir, sino que, además, esa racha de solo un partido ganado de los últimos nueve en Liga ACB lleva grapada una imagen horrenda: con una impotencia manifestada ante cualquier rival que se le ponga delante, con todo un despliegue de excusas para explicar la derrota, desconexiones inadmisibles para el mismo equipo que antes como mínimo competía ante quien tuviera enfrente y que podía perder, pero no entregaba los partidos salvo en ocasiones muy puntuales.

Hay que tragar mucho para obviar una situación tan delicada con una imagen que pensábamos que estaba muy lejos de este equipo y que pertenecía a un pasado al que se suponía no se iba a volver, pero si desde el club se pensaba que la figura del entrenador era la ideal para renovar el proyecto y poner las bases para seguir creciendo, las últimas noticias no ayudan.

En caso de confirmarse la salida de Xavi Pascual del Barça y que el elegido por los catalanes sea Ibon Navarro (cosa que ha sido publicada por varios medios y desmentida por los intervinientes en la operación), no solo hay que recomponer la plantilla, sino que hay que empezar el trabajo de reconstrucción del proyecto desde bastante más atrás.

¿Pero qué ocurre si Pascual no sale o el vitoriano no es el elegido para sustituirlo? Aunque ambos entrenadores tienen contrato en vigor, la cláusula de salida es muy similar en cantidades y bastante accesible para hacerle frente en caso de querer salir. Pero repitiendo con Navarro la situación de renovar por sensaciones más que por resultados, como ya ocurrió en verano de 2022, la degradación de la situación va mucho más rápido de lo que nadie pudiera imaginarse.

El crédito acumulado por el entrenador en Málaga y en el resto es amplio. La sensación actual es que es mucho mejor maximizando situaciones positivas que reconduciendo negativas. Teniendo en cuenta que el entrenador es la única pieza de un club con la fecha de caducidad puesta, habría que preguntarse si de manera egoísta le conviene o le apetece seguir.

Muchos factores a tener en cuenta para quien sea tome una decisión: un período de éxitos que antes no nos imaginábamos y que, tirando de lógica, es muy complicado que se vuelvan a ver; la limitación autoimpuesta de no querer intentar siquiera acceder a la Euroliga, jugando una competición menos exigente; un límite presupuestario inferior que no permite pensar siquiera en ciertos jugadores y con un nivel de exposición bastante recortado frente a otros; o el conocimiento mutuo de ambas partes donde el nivel de confort, así como las garantías para poder desarrollar el trabajo son una realidad. Nada que lo haga dudoso, pero que también puede volverse en contra porque la rutina termina matando cualquier relación.

Una decisión que hay que valorar de manera objetiva y con miras al futuro. Si nos hablan de la vida profesional del entrenador y todo lo que nos sabemos de memoria, lo mismo tendríamos que hacer valer que Ibon Navarro será historia en su día como lo fueron otros, al igual que los jugadores o los directivos, pero que el club es el único que nos tiene que importar y no hay más.

La semana pasada hablaba de la responsabilidad con el caso de Chris Duarte y lo mismo se puede hacer con la marcha actual del equipo. Al igual que con el dominicano, las partes tienen sus cuotas de responsabilidad y ninguna llega a 100%. Ahora, cada uno tiene que actuar en su parcela de manera sensata, aunque muchas veces el cuerpo te pida algo diferente. Los que están implicados, tanto en el club como en la situación a resolver, han dejado claro que están capacitados para poder dar respuestas adecuadas a los problemas y ahora es el momento de hacerlo porque, aunque de la temporada hay muy poco que sacar en positivo, como se dice: para mañana es tarde. Teniendo en cuenta lo que se encontró este grupo directivo al llegar, hay que confiar en la gestión. Además, son ellos quienes tienen que decidir.

Y como todo no tiene que ir por el lado malo, tengo que felicitar al equipo de EBG Málaga de Primera Nacional que este fin de semana ha conseguido el ascenso a Tercera FEB derrotando al CAB Atarfe.

Que este club que tanto ha sido y es para mí y mi familia consiga este éxito es una gran alegría. Ahora, que tengan suerte y consigan seguir compitiendo siempre un paso más allá. Mucha suerte y que así sea.

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