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Opinión | Viento fresco

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

Juanma Moreno, ira o templanza

Fase de tanteo. El presidente de la Junta pide interlocutores de Vox andaluces. Pero claro, estos estarían todo el rato diciendo: un momento, que lo consulto con Santi

José Luis Sanz, Antonio Repullo y Juanma Moreno, ayer en la junta directiva regional.

José Luis Sanz, Antonio Repullo y Juanma Moreno, ayer en la junta directiva regional. / efe

«Quien juega al bloqueo lo termina pagando», dijo este martes Juanma Moreno. Supone una amenaza de repetición electoral en toda regla. Moreno no quiere negociar con Abascal, sino con los representantes andaluces de Vox. Negociar con los representante s andaluces de Vox es interrumpir permanentemente la negociación para que estos digan: un momento, que lo consulto con Santi a ver.

El líder del PP andaluz y presidente de la Junta expresa que Vox no debe tener responsabilidades de Gobierno. Quizá esté hablando demasiado y active en Vox la psicología inversa o las ganas de marearlo y hacerle tragar quina. Este martes ya se publicaron algunas informaciones que indicaban que Vox iba a pedir dos consejerías. El día 11, cuando se constituya el Parlamento ya tendremos algunos elementos de juicio para ver cómo va la relación PP-Vox: si los de Abascal tocan pelo, puestos en la Mesa... En otro sitios han pedido la presidencia de la Cámara. No es una consejería pero es un puesto de relumbrón que marca tiempos, y órdenes del día, algo muy importante.

No sabemos si el concepto de «prioridad nacional» que enarbola Vox entrará en la negociación o si es la aceptación por parte de Juanma Moreno de ese principio lo que permite que empiecen a negociar. Es muy probable que Vox, como hizo con María Guardiola, más farruca en la fase de tanteo, hagan, obliguen, a Moreno a hacer una declaración pública sobre esa prioridad nacional, que él en su día definió como concepto vacío.

Abascal está fumándose un puro en el sofá haciendo esperar en el rellano a Juanma Moreno por ver si éste se va desesperando y habla y habla y va perdiendo templanza y nervios.

Está en la hora definitiva en la que decidir si su talante calmado es el que le va a llevar al éxito en las conversaciones con Vox o si es hora de utilizar ese pequeño depósito de ira y cólera que hasta el más templado lleva dentro.

«Queremos un nuevo rumbo para el Gobierno andaluz», ha dicho Ignacio Garriga. Si es metáfora náutica tendremos en poca estima literaria a Garriga. Pudiera ser aérea: o sea, el deseo de poner precio por las nubes a su apoyo.

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