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Opinión | La libreta del duque de chantada

Marcho que teño que marchar

Rueda de prensa de despedida de Ibon Navarro, entrenador del Unicaja CB.

Rueda de prensa de despedida de Ibon Navarro, entrenador del Unicaja CB. / Álex Zea

Verde en la grada / Ibon tiene un plan frío / y un final cálido

La expresión gallega que da título a este artículo y que en los últimos años ha traspasado las fronteras del «fogar de Breogán» resume la despedida del mejor entrenador de todos los tiempos del Unicaja. El hombre que logró todos los títulos posibles y más, con una plantilla inferior en calidad a la de sus rivales. Pero un equipo al que supo trasmitir unos valores y una forma de actuar que por momentos lo hicieron invencible, o casi.

En Galicia, cuando pronunciamos esta expresión de «marcho que teño que marchar» lo hacemos como una despedida que no admite una réplica. No es que uno se vaya porque quiere, se va porque no le queda otra opción. Es una forma rotunda y simpática de despedirse, sin brusquedad, con personalidad y hasta con un toque de humor. En versión Ibon Navarro: «No quiero irme de Málaga, pero es lo que tengo que hacer. Tomo esta decisión por mi bien, pero también por el bien del club». Y tiene razón.

Esa imagen de la Copa del Rey de Badalona que Ibon eligió su mejor recuerdo, cuando le van a pitar una técnica antes de la prórroga, abrazado con sus jugadores, creo que define muy bien esta etapa y a mí me trae un pensamiento que siempre he tenido, porque a pesar de que ganó sin él en el equipo, qué importante fue Will Thomas para este proyecto. En el vestuario y en la cancha, como demostró en ese maravilloso torneo destrozando a todo el mundo con una jugada y sus variantes. Qué pena que el bueno de Will no tuviera 5 años menos.

De Ibon esta todo dicho y sobre su futuro estoy seguro de que será brillante. No tengo dudas de que a poco que le hagan caso en Belgrado, Estrella Roja será uno de los equipos punteros de la Euroliga, aunque no tenga el presupuesto de los gigantes españoles, griegos o turcos. Sobre el banquillo del Unicaja, se abre ahora una duda que puede ser como la sombra, de muy corta a interminable, según la posición que tengamos respecto al Sol.

La historia nos dice que después de los grandes liderazgos, se sufre. Que en los equipos, lo más difícil es ganar después de ganar, sobre todo si no eres uno de los grandes que lo hacen con regularidad, en parte en base a presupuestos inigualables por los demás.

El triángulo mágico formado por López Nieto, Juanma Rodríguez y el entrenador busca ahora nuevo inquilino para un vértice que es vital. No sólo porque debe hacer ganar a un equipo, sino porque también debe convertirse, al menos dos veces por semana, en la voz del club.

El tiempo esta vez corre en contra, por eso yo le pondría comillas a la literatura del presidente. Es imposible pensar que el club no tiene mirado el mercado de entrenadores de manera escrupulosa. Antes de fichar jugadores, que hay que fichar unos cuantos, hay que tener un entrenador y saber cómo quiere jugar y que herramientas necesita. El éxito de esta última etapa reside en parte en la gran comunicación existente entre Juanma e Ibon, tendríamos que intentar replicar ese modelo y sobre todo tener paciencia. Lo que hemos vivimos en Málaga estos años no está al alcance de casi nadie, los nuevos proyectos no ganan el primer año. Carpe Diem…

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