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Opinión | El mar alrededor

Verano de ventiladores

El país suma hasta 50 días al año con temperaturas peligrosas, situándose como un punto rojo en el mapa mundial de calor extremo

Paraguas contra el calor extremo.

Paraguas contra el calor extremo. / Álex Zea

Una de las más recientes incorporaciones a los gadgets del verano son unos ventiladores pequeños que tienen forma de auriculares, no se ponen en los oídos, claro, sino que se llevan colgados alrededor del cuello, para aliviar los sudores de la cara. Vienen de Asia, como los tejidos transpirables cada vez más extendidos, o que absorben el sudor y lo enfrían. También abundan los paraguas sombrilla para moverse por la ciudad, convertida en una isla de calor. Las olas de calor causan problemas para la salud física y mental, y a marchas forzadas vamos habituándonos a un escenario distópico que ha llegado para quedarse.

El concepto del estrés térmico explica lo que vivimos. No solo sube la temperatura en el termómetro, la humedad que acompaña ese calorazo, la fuerte radiación del sol y la falta de tregua dan un cuadro bastante exacto de la frustración que sentimos al intentar adaptarnos a las nuevas condiciones climáticas.

El último estudio de Nature pone cifras al fenómeno: calcula que ya contamos con hasta 50 días al año más con situaciones peligrosas de calor extremo, de entre 32 y 46 grados, sobre todo en España, considerado punto rojo en el mapa mundial.

La agencia española de meteorología y el CSIC acaban de lanzar la Plataforma Estatal de Servicios Climáticos, con la idea de facilitar el acceso a la información climática para la toma de decisiones, y está bien, porque suma en los esfuerzos para mejorar nuestra adaptación. Pero resulta inquietante que aún no nos tomemos en serio la emergencia climática en espacios públicos, como el transporte. En hospitales que no garantizan ventiladores suficientes para garantizar el bienestar térmico, obligando al personal a llevar su propio material. En escuelas que no están bien preparadas para evitar los rigores del calor a los alumnos. En refugios climáticos que solo tienen el nombre, de refugio: no todo patio interior puede entenderse como un espacio seguro en condiciones extremas de calor. Adaptarse no solo es informar de los riesgos, también es garantizar el cuidado ante uno de los mayores retos que afrontamos.

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