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Opinión | El Jugador Número 13

Palabra de Pepe Laso

Palabra de Pepe Laso

Palabra de Pepe Laso / ACBPhotos

El día de hoy acaba la temporada 2025-26 de manera efectiva, aunque el título de liga ya lo ostenta el Valencia Basket desde el pasado miércoles y el Unicaja jugó su último partido hace un mes, en Vitoria, frente al Kosner Baskonia.

Se nos puede hacer largo pensar todo lo que ha ocurrido desde entonces: marcha voluntaria del entrenador, contratación de su sustituto casi tan rápido como la salida y, tras la llegada ya esperada de Melwin Pantzar, el fichaje del ex Manresa y Joventut Cameron Hunt, jugador que se espera sea la pieza importante del juego exterior cajista.

Si bien es cierto que tanto en la rueda de prensa resumen de la temporada del presidente Antonio Jesús López Nieto como en la presentación de Txus Vidorreta se pidió repetidas veces paciencia con el tema fichajes, lo cierto es que las dos incorporaciones suenan bastante bien, siempre con ese sello particular que es tener una gran aportación la temporada que está recién acabada.

Tanto en el caso de Pantzar como en el de Hunt, son dos jugadores en trayectoria ascendente, de esos que se espera que los mejores veinticinco partidos de su carrera estén aún por llegar y que, sobre todo en el caso del estadounidense, parafraseando al nuevo entrenador, tiene ante sí la gran oportunidad de su carrera. Tras no tener sitio en la NCAA, tuvo que jugar en la modesta NAIA, en concreto en Southwestern College, una institución de Winfield, una población de Kansas de menos de doce mil habitantes. Tras pasar por Alemania e Italia, no jugó competición europea hasta su llegada a Manresa, jugando la FIBA BCL y promediando por encima del cuarenta por ciento en el porcentaje de tiros de tres puntos en los dos años ACB.

Teniendo en cuenta que hoy es la fecha de vencimiento de los contratos cajistas de esta temporada, lo que puedan aportar los nuevos que lleguen a Unicaja este verano va a depender en gran medida de cómo estén arropados y de cómo se adapten unos a otros, incluyendo aquí a jugadores y entrenador.

Queda muchísimo por hacer y por conseguir. Lo bueno es que hay tiempo y aunque el mercado lleva este verano una vuelta de tuerca de más, la apuesta tiene y merece ser esperada.

Aunque tradicionalmente se dice que «el club siempre está en el mercado», si vemos la voracidad que se ha desatado entre los grandes depredadores de la fauna continental, aquí hay que darse un respiro y no sólo tener claro que hay que afinar el tiro, sino que las cosas seguro que se van a salir del guion establecido.

Es complicado pensar que el reciente campeón de liga, Valencia Basket, puede ver que el equipo de ensueño con el que completó una temporada tan exitosa se le desmonta, teniendo sólo dos jugadores que acaben contrato (Braxton Key y Matt Costello) de los diecisiete usados por Pedro Martínez.

Si se cumple todo lo que se hay ido lanzando, Brancou Badio va a Panathinaikos, Sergio de Larrea a Dallas Mavericks, Braxton Key a Fenerbahçe, Jean Montero a Olympiacos, Darius Thompson a Olimpia Milán, Xabi López-Arostegui no cumplirá el año que le queda y Jaime Pradilla puede que termine en el Real Madrid, incluso hasta Isaac Nogués dejaría a los levantinos de vuelta a Estados Unidos, en este caso a la NCAA, lo cual merecería un comentario largo aparte.

Si el verano pasado en Málaga lamentábamos el «saqueo de escaparate» que supuso las salidas de parte de los mejores jugadores del equipo, esto lo supera porque si precisamente a orillas del Turia el problema no es el dinero para fichar, pagar y retener a jugadores, el haber asomado tanto la cabeza puede que le termine dándole una dimensión nueva a la palabra reconstrucción.

Porque que haya seis o siete indemnizaciones vía cláusula de rescisión, negociadas o no, lo cierto es que creo que lo que menos necesiten en aquella casa es dinero y recuerdo más a los jefes que decían que si se iba un cliente por una oferta mejor, había que tirarse a la calle para traerte uno que lo mejorara.

Está claro que ir al mercado con la billetera llena ayuda a que la compra sea menos complicada, pero la duda la tengo en los jugadores disponibles para poder dar un reemplazo adecuado a la exigencia que toca.

Todo esto es aplicable tanto allí como aquí porque hasta que no se produzcan las hipotéticas salidas, no habrá posibles llegadas y hasta que los de arriba no empiecen a moverse, los siguientes en la fila no podrán ver lo disponible. Porque como dijo el gran Pepe Laso, uno de los pocos sabios que nos quedan en este deporte y que además disfrutamos en Málaga, aunque menos de lo que deberíamos: todos los jugadores quieren jugar en la NBA o en la Euroliga, al menos en un principio, al paso del tiempo no ponen mala cara a otros lugares. Valga esto como explicación de por qué hay que tener paciencia.

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