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Opinión | Análisis

Víctor A. Gómez

Víctor A. Gómez

Jefe de Cultura

Málaga

Cajas en la Ciudad del Paraíso: en esa cama escribió Aleixandre

Que el dormitorio del Nobel de Literatura lleve años embalado en cajas no dice cosas muy buenas de la ciudad que piropeó el autor

Algunas de las cajas con los muebles del dormitorio de Aleixandre

Algunas de las cajas con los muebles del dormitorio de Aleixandre / Cedida

Se acerca el centenario de la Generación del 27 y Málaga, hace bien porque es verdad, se posiciona con una de las ciudades relevantes del movimiento: el Centro de la Generación del 27 ha estrenado sede, más historiada, en el Palacio de Valdeflores y ya ha empezado a celebrar actividades como aperitivo de un completo programa de actividades para enriquecer el próximo aniversario. La Costa del Sol, la tierra de Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, José Moreno Villa y José María Hinojosa, también en la que se afianzaron relaciones personales entre los responsables de proyectos artísticos hoy icónicos, con la imprenta Sur y la revista 'Litoral' como elementos vertebradores fundamentales de la generación, no necesita reivindicarse como espacio capital del 27, es cierto. Pero no sólo la Historia, lo sucedido, debe ser el único argumento; lo que se hace ahora, lo que se ha estado haciendo o no, también debe contar para evaluar nuestro peso en las cosas. Y ahí empiezan las preguntas incómodas.

Resulta que, muchos no lo sabíamos, el mobiliario del dormitorio de Vicente Aleixandre lleva años embalado en cajas en dependencias de la Diputación de Málaga. La cama, el colchón, las colchas... los testigos mudos de la redacción de muchos versos del Nobel de Literatura (que gustaba de escribir en su habitación, acostado) siguen ahí, como enseres en un trastero, esperando que alguien los recoja. La sobrina de Aleixandre, Amaya, cedió el mobiliario "temporalmente" al Centro del 27 y ahora la Comunidad de Madrid, que ha comprado Velintonia, la residencia capitalina del poeta, para adecentarla por fin tras años de olvido, los reclama como uno de los espacios estelares del futuro museo dedicado al autor.

Suponemos que las cajas llevarán ahí desde 2007, cuando se firmó y después se abortó la adquisición, por parte de la Diputación y la Junta de Andalucía, del llamado Legado Aleixandre, el archivo de borradores, primeras ediciones, cartas, objetos personales del Nobel que su amigo Carlos Bousoño intentó vender a la Diputación y la Junta. "Intentó", porque, con los papeles firmados, la mencionada sobrina del escritor se interpuso. Finalmente un juez le dio la razón a Bousoño, pero la operación malagueña de compra se suspendió –el montante de la adquisición, cinco millones de euros por el stock, había sido también argumento de bastantes críticas–.

¿Por qué no se hizo nada?

Comprendo que todo lo relacionado con el legado de este hombre es motivo de controversia y litigios, de complicaciones fastidiosas, pero si ya estaban aquí los enseres no habría sido muy difícil desplegarlos, mostrarlos con orgullo y ganas de difundir la vida y el arte en que, de alguna manera, habitaron. Porque, repito, en esa cama escribió Aleixandre. Seguro que alguien del Centro, con la erudición y el cariño que siempre se pone desde la institución, diseñó mentalmente una exposición, alguna actividad similar. Como también se habló durante años del Museo del 27, ¿se acuerdan? Pero nada de eso se hizo en estos años: no había espacio, no había dinero... No entraba en las prioridades. Hasta que, afortunadamente, los políticos, los que toman las decisiones, encontraron la 'percha' del centenario del 27 y dieron el postergado paso adelante. ¿Bien está lo que bien acaba?

"Pero tú duras, nunca desciendes, y el mar suspira / o brama por ti, ciudad de mis días alegres, / ciudad madre y blanquísima donde viví y recuerdo, / angélica ciudad que, más alta que el mar, presides sus espumas", escribió Aleixandre sobre esa Málaga que entendió porción del paraíso. Ver las fotos de su dormitorio embalado, jamás expuesto durante todos estos años, no nos define a la altura de como nos escribió el poeta, la verdad. Sí, Málaga es una capital indispensable para hablar de la Generación del 27, nada cambiará ese hecho; lo que sí puede pasar es que nos enteremos de cosas que nos muestren que quizás no siempre hayamos estado a la altura de tal honor.

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