Opinión | Tribuna

Escritora
Yo, mí, me, conmigo
Décadas de neoliberalismo han exacerbado el individualismo mientras han deshilachado los lazos colectivos

Manifestación por la vivienda en noviembre del año pasado- / Gregorio Marrero
La alegría o el fastidio por el Tour fue por barrios. O la visita del Papa. O la exhibición de la Fórmula 1. Para unos, un momento ilusionante. Para otros, un motivo de contrariedad. Hay razones objetivas para el malestar ciudadano. Los salarios se quedan cortos y el mercado inmobiliario sigue expulsando a los vecinos. El turismo sobrecarga calles, servicios y paciencia, mientras que los expats remodelan establecimientos, alquileres y ciudades. Encima, ni siquiera los problemas son originales, sino que forman parte de un fenómeno global que se extiende por todo el mundo. Ninguna solución es inmediata. Si a la irritación del momento se suman las preferencias políticas, la acogida de los eventos es aún más desigual. Pero me pregunto si hay algo más.
Yo, mí, me, conmigo. Décadas de neoliberalismo han exacerbado el individualismo mientras han deshilachado los lazos colectivos. La desconexión con los sindicatos, el debilitamiento de lo público y el consumismo como forma de identidad han conformado la mirada. Los grandes hitos colectivos han perdido fuerza como motivo de orgullo y de cohesión, con lo que la idea del sacrificio también se tambalea: ¿Por qué cambiar mi rutina por cuatro ciclistas? ¿Por qué compartir espacio con un montón de extraños cuando en mi móvil tengo todo el ocio que me interesa? Si la ciudad deja de verse como un espacio de convivencia -vivir en compañía- se convierte en una simple proveedora de servicios: Si pago, quiero que funcione como a mí me gusta. Mi casa, mi calle, mi ciudad y mi libertad. O mi idea de libertad. O mi perversa idea de libertad. Esa en la que no existe negociación ni comunión ni solidaridad ni generosidad ni espera… ni compañía.
Los planteamientos del siglo pasado no sirven, pero una ciudad no puede ni debe abandonar la celebración de eventos colectivos. El no a todo solo hace más profundo el aislamiento social. Hoy son una oportunidad para establecer puentes, fomentar la participación y encontrar fórmulas para compartir beneficios emocionales y materiales.
Suscríbete para seguir leyendo
- La Antigua Casa de Guardia cierra temporalmente por el fallecimiento de su propietario Antonio Garijo
- Málaga cierra seis playas al baño por vertidos en plena semana de Feria
- Júzcar y Parauta, dos pueblos de Málaga sin oposición en sus Ayuntamientos: 'Los vecinos son los portavoces de sus carencias
- El jardín de Málaga que ha sido nombrado uno de los mejores del mundo: 25 años recabando semillas para crear un increíble parque de 28.000 plantas
- Apuñalado un joven en la zona de atracciones de la Feria de Málaga
- Benalmádena mantiene la bandera roja y la prohibición del baño en cinco playas por una posible contaminación
- El Ayuntamiento se reunirá este martes con los vecinos de Pedregalejo, por las quejas sobre el nuevo paseo marítimo
- Horario y dónde ver por televisión el Atlético de Madrid - Málaga CF, jornada 1 de Primera División