Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Málaga de un vistazo

El club de los entes incombustibles

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre.

El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. / ALEX ZEA - EUROPA PRESS

Ayer, en el cumpleaños de Ingmar Bergman, guionista, director de teatro y cine sueco, en su discurso de brindis me decía: «Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplía y serena». Para muchos, la longevidad -cualidad de longevo, esto es, que alcanza una edad muy avanzada- consiste en vivir más años y proseguir sano y dinámico. La vitalidad se considera no solo como la suma de años a la existencia, sino además la de integrar vida a las añadas. Reflexiono sobre este axioma y repentinamente se asoma el vocablo incombustible, el cual hace referencia a todo material o sustancia que no puede arder o que es altamente resistente al fuego. En sentido figurado, este término es utilizado para detallar a una persona incansable que conserva su resistencia y tenacidad frente a las contrariedades o al devenir del tiempo. Se aplica a individuos quienes poseen la capacidad de mantenerse en activo sin manifestar indicios de debilitamiento somático o mental, los cuales no padecen merma o desgaste pese al transcurrir de las épocas y los impedimentos.

Los entes con «personalidad incombustible» se caracterizan por un perfil determinado: son tolerantes a la frustración; poseen «flexibilidad cognitiva», es decir, reforman sus pensamientos y métodos cuando la situación lo requiere; se autorregulan emocionalmente; controlan el autoconocimiento: conocen sus fortalezas y debilidades. En esta semana de calor intenso donde todos nos abrasamos, Francisco de la Torre quiere seguir siendo alcalde de Málaga: «Sí, voy a presentarme». Tras veintiséis años como regidor, con esta decisión demuestra que pertenece al club de los entes incombustibles.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents