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Opinión | Viento fresco

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

Begoña Gómez, a la jauría o al spa

Los miembros del jurado que juzgue a Begoña ya tendrán una opinión formada. Todo el mundo tiene opinión sobre todo, no van a tener sobre esto

Begoña Gómez, a la jauría o al spa

Begoña Gómez, a la jauría o al spa

Begoña Gómez será juzgada por un jurado popular. La imagen de los jurados populares la tenemos los españoles formada por esas películas y series norteamericanas donde un abogado con buen piquito trata de convencer, ¿seducir? a los componentes del tal jurado. Yo siempre me acuerdo de Doce hombres sin piedad, 12 angry men, con Henry Fonda, Año 1957. Treinta años después se hizo contra versión, con Jack Lemon. También hubo un remake a la española que se emitió como obra de teatro en el mítico Estudio Uno, teatro televisado. Creo recordar que todos eran grandes actores, que la cosa era en blanco y negro y que todos fumaban mucho.

Cuando en España se aprobó la Ley del Jurado, el entonces presidente del Supremo, el juez Dívar, dijo que si era culpable prefería ser juzgado por un jurado y que si era inocente prefería a un juez profesional. Dijo mucho con esa frase. Si a mí me llamaran para un jurado diría que soy racista, aficionado a descuartizar gatos, toxicómano en mis ratos libres, filatélico del sector crítico y escéptico respecto a los derechos humanos. Para así librarme. Claro que a lo mejor me tomaban por absentista o caradura o payaso y me reclutaban precisamente por mis dotes escaqueatorias. Ignoro si a los miembros de un jurado les dan bocadillos y prima económica pero a veces si es verdad que tienen que estar encerrados en un hotel o recinto, aislados. No pueden contaminarse. En tal tesitura, y aburrimiento, seguro que ha surgido más de una amistad, romance o coyunda, imaginen doce personas sin nada que hacer pero con todo su cuerpo, mente y tiempo disponible. A lo mejor por el hecho de que el juez Peinado se empecine en juzgar a la esposa de Sánchez, se concibe un hijo fruto del amor entre dos miembros del jurado que se conocen en tal lance. A lo mejor ese hijo se hace juez o marido de presidenta del Gobierno o se dedica a la política. El destino da muchas vueltas pero más vueltas va a dar Peinado con esa tenacidad. Menos vueltas tendría que haber dado Begoña, que lo suyo hubiera sido que se hubiera estado quieta. Peinado le ha quitado ya dos delitos, le quedan otros dos. Esto es como una partida de cartas. Ahora la envía al jurado, que es como enviarla a una jauría o a un spa de lujo, según sea la cosa, el reclutamiento y el encabrone de los miembros. Todos esos miembros del jurado habrán oído hablar del caso y es muy difícil que no vayan ya con un juicio (nunca mejor dicho) formado. En estos tiempos , no estaría mal transmitir la vista por TikTok. Aunque no sé si sería justo y necesario.

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