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Opinión | Viento fresco

Jose María de Loma

Jose María de Loma

Redactor jefe y articulista

El marqués de Larios, un rojo

En realidad, la hinchada quería hacerle partícipe del triunfo, que fuera uno más en la algarabía y la celebración, no un señoro envarado ahí, aburrido en su pedestal

El marqués de Larios, con la cara pintada de rojo.

El marqués de Larios, con la cara pintada de rojo. / Álex Zea

La estatua del marqués de Larios amaneció con la cara pintada de rojo. Han maquillado al señor marqués, que tiene el gesto adusto y preside la calle que lleva su nombre sin que se le note el desagrado por la cantidad de descamisados que puede desde su privilegiado emplazamiento.

Desde que el marqués tiene estatua, los revolucionarios, los huelguistas, la plebe protestona, y ahora los futboleros, la toman con él y le hacen alguna caricia o lo tiran al río o lo ponen debajo de los angelotes y alegorías sobre los que cimenta su pedestal. El rojerío local le ha tenido cierta tirria al tal marqués, pero también podrían descargar su ira contra Cánovas, que era más conservador si cabe. Claro que la estatua de Cánovas es un poco mojón, pilla menos céntrica y además ya nadie sabe quién es Cánovas, cuyo segundo apellido era Del Castillo, que presidió el Gobierno y al que mató un anarquista, Anguiolillo, en un balneario del Norte.

Las autoridades se han puesto muy serias con esto del maquillado o pintarrejado pero hay que ser benévolos y aunque haya razones serias para pensar que el autor del vandalismo anda justo de luces, debemos achacarlo todo a la euforia a la que nos indujo Ferrán Torres y en general la selección española, que ganó a los argentinos, que en esta ocasión fueron guarretes, anti deportivos, macarras y jartibles. Las malas formas de un argentino pueden tener consecuencias nefastas para un marqués malagueño, así es el efecto mariposa, que bien podría llamarse el efecto ira. Sin descartar que todo sea producto del Larios con Coca Cola. Tanto tiempo el proletariado intentando cargarse a los aristócratas y un poco más y se lo carga la alegría futbolera. El marqués fue rojo por un r ato. La pretensión era pintarlo de rojo entero, pero la suerte siempre se alía con los poderosos y se libró de tener también el cuerpo de ese color. Si se mira bien, a lo mejor el prefería ser plebe por un rato, estar de rojo un tiempo. O sea, la pretensión del vándalo era bajar a ras de proletariado al marqués, para que fuera uno más. Uno más de la masa, la algarabía y el griterío. Claro que hubiera bastado con ponerle una camiseta. La roja, no la blanca, que está de moda también pero que es menos combativa. Quizás.

Vandalizan la estatua del Marqués de Larios, que amaneció con la cara pintada de rojo

Bosko KB (@bosko_art)

Al marqués de Larios hay que agradecerle muchas cosas, es de buen súbito ser agradecido, pero ya lleva tanto tiempo viviendo en el mejor sitio de Málaga que comienza a estar en deuda con nosotros. Hay que dejar en paz al marqués que ya bastante tiene con la alegoría del trabajo -que tiene debajo-, dándole la brasa para que hinque el lomo. Él se hace el loco pero a veces se pone colorao.

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