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Opinión | Málaga de un vistazo

El empujoncito

Francisco De La Torre.

Francisco De La Torre. / Europa Press

La experiencia es un cómplice perfecto para demostrarnos que, a veces, necesitamos un empujoncito para lo que no pensábamos que seríamos capaces. Como el que le dio Nahuel a Nico Williams para llegar a poder cabecear el balón y dejárselo en bandeja a Ferrán. O el de Rodri a Donald Trump para que no eclipsara el momento de alzar la Copa del Mundo.

También hay otros, como el que colmó el vaso de la indignación de muchos malagueños ante el cierre de la tetería de San Agustín y su reemplazo por el octavo Carrefour en el Centro Histórico tras los ya existentes en Especería, Obispo, Atarazanas, Tejón y Rodríguez, La Merced, Constitución y Alameda. Quién sabe si Málaga tiene al alcance de su mano un nuevo récord Guinness, y nosotros aquí quejándonos de manera ingrata.

Ese empujoncito que, hasta con 83 años, te lleva a querer presentarte como alcalde por séptima vez y por otros cuatro años. Otras veces, el empujoncito se lo podría ahorrar el empujador, como el que dio en Valencia aquel policía, hace unos días imputado, a una profesora jubilada de 68 años por la espalda con resultado de fractura nasal y brecha en la barbilla. Una caída, según el atestado policial, «no buscada ni pretendida» por el antidisturbios. Igual hay que incluir el VAR a la tecnología de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Empujoncito que también necesitan para concluir las obras del paseo marítimo de Pedregalejo, que según el Ayuntamiento iban a estar acabadas para antes de verano; luego que para agosto; y ahora, que para noviembre. Porque no todos son iguales: pueden darte la gloria, sacarte de quicio, tirarte por los suelos o nunca tener final.

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