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Opinión | La señal

La magdalena en el té

Continúa el goteo de salidas de personas desde Ceuta hasta Marruecos en la frontera del Tarajal, a 1 de agosto de 2026, en Ceuta (España).

Continúa el goteo de salidas de personas desde Ceuta hasta Marruecos en la frontera del Tarajal, a 1 de agosto de 2026, en Ceuta (España). / Europa Press

Entre los 17 objetivos de desarrollo sostenible -las posmodernas tablas de la ley- no se encuentran los Presupuestos Generales del Estado con los que un país democrático debe contar, y nos hacen creer que nada tienen que ver -serían solo las cuentas autonómicas- con la disposición de medios materiales y humanos en la lucha contra incendios. Pero no cuela. Solo en los objetivos 13 y 15 hay referencias, e indirectas, al fuego, pero qué se podía esperar. Sostengo que todo esto es producto de la rampante corrupción que nos orbita pero que los eclipses no nos dejan observar. También es cierto que Sánchez propone un pacto de Estado contra el cambio climático porque el tal es un constructo inimputable.

Pasa como con la tomadura de pelo a la ciudadanía por Cultura (sic) municipal, que convocará en fechas próximas la elección del director artístico del CAC, que lleva casi dos años cerrado, pero a la vez se abren campamentos ilegales en La Malagueta, todo un avance. La perdiz española está ya muy mareada. Por eso, prefiero la brisa fresca de la alta mar, sin acercarme mucho a la costa marroquí, por si acaso. El monarca alauita siente gran satisfacción interior por los favores del presidente Trump, al darle al inquilino del 1600 de la avenida de Pensilvania su nombre a la autopista que une Tiznit, en el sur de Marruecos, con Dajla, en el extremo del Sahara occidental. Y con España ya ha empezado por Ceuta, de aperitivo, es la guerra gris, y esta vez sin Colin Powell al teléfono desde Fort Myer (Virginia). Ya empezamos a pagar a los USA e Israel, como aquí se dijo. Marruecos fue la primera nación del mundo en reconocer la independencia de los USA, el 1 de diciembre de 1777, bajo el mandato del sultán Sidi Muhammad Ibn Abdullah. Pero es inexcusable que ZP, tan ejemplo moral por tantas cosas, viaje a Nueva York a visitar a Maduro y a su esposa Cilia, yo hasta le pagaría los pasajes. El expresidente es amigo de la pareja desde hace muchos años (2014) y las amistades están para las duras y las maduras (nunca mejor dicho).

¡Ah!, vaya desde estas líneas un abrazo al general de División de la Guardia Civil, Fernando Mora, al que un teniente general del Cuerpo, Luis del Castillo, insultó, considerando, sin embargo, la Sala Militar del Supremo que decirle a un subordinado que se atenga a las consecuencias, y que le va a comer la p…, que no le mete dos h …, porque no le tiene delante, o que se caga en su p… madre, no supera el umbral delictivo de trato degradante o abuso de autoridad, y me quedo malpensando. También es verdad que hay alguna buena nueva, por ejemplo, la destitución de Karin Kahn, fiscal de la Corte Penal Internacional, por acusaciones de agresión sexual, Corte que quiere juzgar a sus poppets de vudú, como Israel, pero que termina juzgado un miembro suyo. Otro ejemplo del vuelo errático de los globos supranacionales.

Y siempre me digo que no es consuelo que en otras latitudes las cosas estén peor, porque va de suyo que Daniel Ortega y su mujer (copresidenta de la dictadura nicaragüense) digan que «aquí no volverá a haber elecciones», pues claro, los comunistas y las elecciones no se llevan, son términos antitéticos, las consideran contraindicadas, y si llegaran a celebrarse les produciría iatrogenia. Pero en estos tiempos oscuros, el reciente acuerdo sobre Gibraltar que emociona al inflado Albares, no tiene vuelta atrás, porque es con la UE y se necesitan 27 votos, y eso es de locos, dice García-Margallo, exministro heterodoxo de 82 años que ya puede largar. El Parlamento español no ha dicho nada, como si no fuera con él, y es que es un poco introvertido el chico, qué bochorno. Sin embargo, la sorpresa de este levante está en los olores de la infancia que dejan una huella permanente en el cerebro, ese efecto de la «magdalena de Proust», según una investigación del CNRS francés. Ahora se han identificado por vez primera los vericuetos neuronales de esos recuerdos de emoción, ya entiendo a Proust y a Mohamed con su magdalena mojada en té, tan empapada en el camino de Swann. Escribía Marcel:

Todo lo borra el tiempo como las olas borran

los trabajos infantiles sobre la allanada arena

habremos de olvidar estas palabras tan precisas, tan vagas,

tras las que el infinito sentimos cada uno..

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