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Opinión | CORTO Y AL PIE

El malestar que Alianza capitaliza y que Junts no descifra

Mientras los partidos seguían ocupados en resolver el conflicto del pasado, los ciudadanos expresaban otras inquietudes como la vivienda, la inseguridad, la inmigración

El malestar que Alianza capitaliza y que Junts no descifra

El malestar que Alianza capitaliza y que Junts no descifra

Las encuestas políticas son mucho más que un divertimento para los fanáticos de la demoscopia. Reproducen la foto de un instante, pero de vez en cuando también permiten intuir un cambio de paisaje. Así cabe leer la última que El Periódico publicó el lunes. Más allá de quién gana o pierde unos escaños, la encuesta deja entrever que la conversación política en Cataluña es otra. Durante más de una década, la política giró en torno a una pregunta: independencia sí o no. Ese eje acabó absorbiéndolo casi todo. Explicaba las elecciones, los pactos y las conversaciones familiares. Parecía que, una vez superado en parte aquel ciclo con la amnistía, Cataluña recuperaría una cierta normalidad política. Pero mientras los partidos seguían ocupados en resolver el conflicto del pasado, los ciudadanos expresaban otras inquietudes como la vivienda, el coste de la vida, la inseguridad, la inmigración, la calidad de los servicios públicos o la sensación de que el ascensor social se ha detenido.

Ahí reside una de las claves del momento actual. El pesimismo, la desconfianza hacia los partidos tradicionales o el sentimiento de pérdida de control forman parte de un mismo estado de ánimo. Cuando ese malestar no encuentra quién lo interprete, aparece alguien dispuesto a hacerlo. La encuesta sugiere que ese espacio lo está ocupando Alianza. Esta fuerza puede haber entendido que la identidad sigue siendo un poderoso motor, pero puede que cambie de significado. De ser promesa de futuro a ser refugio frente a un presente incierto.

Ese cambio ayuda a entender algunas aparentes paradojas. Junts continúa apelando al marco político de la última década. Sin embargo, parte de quienes se sintieron representados por ese espacio reconocen a algunos de sus referentes (Carles Puigdemont), pero buscan respuestas distintas para preocupaciones diferentes.

La gran pregunta que deja nuestra encuesta es quién será capaz de comprender antes la sociedad que está emergiendo.

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