Opinión | Tribuna
La policrisis de Ceuta
La crisis migratoria reabre el debate sobre la seguridad de las fronteras, la relación con Marruecos y la capacidad de respuesta del Gobierno ante una emergencia de dimensión política, social y sanitaria.

Una inmigrante en la playa, junto al paso fronterizo del Tarajal en Ceuta, el pasado 31 de julio / Reduan Dris (EFE)
La policrisis de Ceuta, que es por lo menos política, social y sanitaria, me suscita las siguientes reflexiones:
- 80.000 migrantes no hubieran entrado nunca en Ceuta sin contar con la negligencia o la complicidad de las fuerzas de seguridad marroquíes.
- La convocatoria por redes sociales de incierto origen no exime de esa responsabilidad.
- Alabar la cooperación marroquí, como hacen el presidente del Gobierno y todos sus ministros, con la notable excepción de la ministra de Defensa, parece inapropiado.
- En 2021, 10.000 marroquíes entraron por la fuerza en Ceuta para dejar patente el enfado de Marruecos tras permitir España que Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, recibiera tratamiento hospitalario en Logroño.
- Que violen una vez tu frontera no es aceptable pero puede suceder. Que lo mismo, pero peor, te suceda otra vez en 2026 con 80.000 migrantes no es admisible de ninguna manera pues indica que en 2021 no se tomaron medidas para evitarlo o que fueron claramente insuficientes.
- España tiene que garantizar sus fronteras. No es aceptable que su seguridad dependa de la buena voluntad de nuestro vecino y menos aún cuando no puede darse por descontada.
- Y no puede darse por descontada porque estos mismos días el ministro de Justicia de Marruecos ha vuelto a reivindicar Ceuta y Melilla.
- Si alguien piensa que Marruecos va a renunciar algún día a Ceuta y Melilla se equivoca gravemente. Rabat planteará su reivindicación cuando nos vea débiles como ya hizo al lanzar la Marcha Verde durante la agonía de Franco. También ahora ve débil al Gobierno de Pedro Sánchez.
- Como tampoco España va a renunciar a la españolidad de ambas ciudades, ahí tenemos un serio problema con el que habrá que convivir en el futuro. Pretender que no existe es mala receta.
- La otra razón que explica lo ocurrido es la económica, la brutal diferencia de renta entre España (39.000 dólares per cápita) y Marruecos (4.600), que además tiene una tasa de desempleo juvenil del 35%. Marruecos es otro país donde la buena marcha de las cifras macroeconómicas del Gobierno no se traducen en bienestar ciudadano.
- Que 15 días después de la avalancha no sepamos cuántos migrantes siguen dentro de Ceuta es inadmisible. El Gobierno habla de 5.000 y el presidente ceutí de 8.000. Tampoco sabemos cuántos menores siguen deambulando, comiendo y durmiendo como pueden.
- Que en 15 días el Gobierno no haya sido capaz de montar un campamento con tiendas de campaña, literas y letrinas donde encerrar en condiciones dignas a todos los migrantes que deambulan y malviven por las calles hasta decidir qué se hace con ellos me parece inadmisible. También los niños deberían estar ya todos recogidos y cuidados mientras se les registra.
- La ciudad sufre una crisis humanitaria y también sanitaria. Hay enfermos con sarna o tifus. Otros, heridos. No hay letrinas suficientes para tanta gente. Me parece asombroso que la ministra de Sanidad no haya encontrado hasta ayer un momento para ir a Ceuta.
- Entre los recién llegados puede haber delincuentes amnistiados por Mohamed VI este mismo mes. O terroristas.
- Que Marruecos se permita criticar nuestra deficiente respuesta o que critique que los ceutíes cierren sus tiendas parece de broma cuando fue Marruecos con su permisividad e inacción el que permitió que se ahogaran un centenar y medio de sus conciudadanos.
- Ceuta también sufre una crisis social al tener deambulando a miles de personas con hambre y sin hogar por sus calles. Los ceutíes tienen miedo y no se les puede culpar.
- Entiendo que el Gobierno no quiera criticar a Marruecos porque le sigue necesitando para solventar esta crisis. Pero de ahí a alabar su cooperación hay un trecho. Pedro Sánchez es muy débil con Marruecos por razones que se me escapan.
- El apaciguamiento con Marruecos puede comprar paz a corto plazo pero es garantía de problemas futuros. Marruecos confunde amistad con debilidad.
- Europa tampoco ha estado a la altura. Las críticas encabezadas por Italia y Dinamarca no están justificadas y responden a motivos de política interna. Pero la carta de 22 socios de la UE revela el profundo malestar europeo con la política migratoria de nuestro Gobierno.
- Es probable que otros países anden también detrás de lo que ocurre. Unos por cobrarse cuentas pendientes y otros por crear problemas en el área sensible del estrecho de Gibraltar o para debilitar la cohesión europea.
- En resumen: No sé si lo ocurrido se repetirá pronto, pero sí que se repetirá cuando a Marruecos le convenga y no lo podemos permitir. Hemos de ser capaces de garantizar nuestra soberanía y nuestra integridad territorial, que no pueden seguir dependiendo, como hasta ahora, de la buena voluntad de Marruecos. Porque no es de fiar.
Suscríbete para seguir leyendo
- Vivir gratis en una casa rural de Málaga con piscina: buscan voluntarios a cambio de 25 horas semanales de ayuda
- Málaga acoge una gran exposición inmersiva sobre el Titanic: se podrá escuchar a la orquesta y recorrer las cabinas del buque
- La nueva marisquería de Málaga con pescadería propia que acaba de abrir en la capital: con platos de pescado y marisco fresco desde 7 euros
- Detenido en Alemania Rakan Al-Thani, uno de los hijos del jeque del Málaga CF investigados por la justicia
- La ruta de senderismo de Málaga perfecta para hacer en septiembre: un camino entre vegetación y pozas que acaba en una enorme cascada de 20 metros
- Confinan Benahavís por un complicado incendio forestal: 22 medios aéreos y 105 bomberos luchan contra las llamas
- Herido un menor en Málaga tras ser apuñalado durante la madrugada en el Parque Pinosol
- Toma de posesión del nuevo párroco de los Mártires, Isidro Calderón, en la Iglesia de San Juan
