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Opinión | Punto final

Hugo Scoccia

Hugo Scoccia

Escritor

#FreeJuliánÁlvarez

Julian Alvarez

Julian Alvarez / EP

Mantener en la plantilla a alguien que no quiere estar en ella es un grave error. La situación de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid está realmente al límite: ni él quiere quedarse ni sus aficionados –como hemos visto hace unos días– quieren que se quede.

Entonces, ¿cuál es el problema? Que algunos de los dirigentes no piensan mover un dedo ni piensan buscar solución alguna. Solo aceptarán la marcha del argentino si algún club paga su cláusula.

Sabiendo que esto no ocurrirá. No debe de ser sencillo aceptar que tu mejor jugador quiera irse, debió ser doloroso escuchar sus declaraciones en el Mundial, pero viendo cómo está el asunto, lo mejor es sentarse, volver a la realidad y encontrar una salida positiva para todos.

El Atlético debe de saber que lo que ya es una patata caliente puede convertirse en un colosal volcán. Retener a Julián significa «perder» un jugador clave, crear mal ambiente tanto en el vestuario como fuera de él y arriesgarte a que no esté ni al 100% ni al 50% mientras le pagas su salario. Porque como apuntó Valdano citando al gran Cortázar: «cuando uno dice que se va, es que ya se ha ido”.

Pero estos dirigentes cerrados en banda no los veo por la labor para que tengamos un final feliz, o más bien dicho, un final justo. El Atlético de Madrid, con el que el Barça siempre ha tenido buena relación, se ha empeñado en romper esta armonía.

Lo grave, lo que estamos pasando por alto, es que tal es el cambio de paradigma que han elegido de aliado, de cómplice, a su eterno rival. Con una jugarreta vulgar y descomedida, junto a Florentino Pérez, se inventaron una oferta para echarle una mano en su re-elección como presidente al mismo tiempo que encarecieron (imposibilitaron) el fichaje de Julián.

Así están las cosas. Lejos queda el buen trato y la amistad entre culés y colchoneros, esos tiempos donde las negociaciones eran agradables, donde muchas de las grandes estrellas blaugranas acababan su transcurso en La Liga en el equipo rojo y blanco; jugadores, por cierto, que ayudaron a que ganaran ligas como son el ejemplo de David Villa y Luis Suarez.

Todo esto ya es cosa del pasado y rencauzar la situación parece, en estos momentos, imposible. El Barça siempre quiere a los mejores jugadores, y Julián lo es, pero no es cuestión de vida o muerte: venga o no venga, es el equipo favorito para ganar La Liga y uno de los favoritos para llevarse la Champions League de esta temporada 2026/2027.

En cambio, retener a un jugador en rebeldía, triste (aquejado de una depresión) y sin ganas, sí que puede marcar el porvenir de un equipo que, pese a competir a gran nivel y ser siempre aspirante a levantar trofeos, no consigue ganar títulos.

El problema, desde luego, lo tiene el Atlético de Madrid, no el Barça. A partir de ahí, entre silbidos, insultos y odio, los que tengan que decidir, que decidan. Liberar a Julián Álvarez es una victoria para todos.

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