14 de abril de 2019
14.04.2019
Crónica

Dulce Nombre, siguiendo la Cruz de Tau

La austeridad baja de Capuchinos con un recorrido inédito que le obligó a ajustar tiempos para entrar en el recorrido oficial

14.04.2019 | 20:51
Dulce Nombre, siguiendo la Cruz de Tau

Silencio. Colores oscuros. Tela sencilla. Nada de aspavientos. El Dulce Nombre nos recuerda que no se puede desear un "Feliz Domingo de Ramos" porque la Pasión de Jesús ha comenzado.

La bajada desde la Carrera de Capuchinos va abriendo el camino a una visión más reposada del Domingo de Ramos. La Cruz de Tau que abre la cabeza de procesión guía a los nazarenos, pero también marca el carácter de la hermandad, que convierte a la cruz franciscana en el resumen perfecto de su forma de procesionar.

El nuevo recorrido provoca a todos cierta inseguridad. El desconocimiento a los tiempos de paso, la incorporación de nuevas calles y el cambio de algunos horarios provoca ciertos desajustes.

Dulce Nombre se vio afectado por este desconocimiento, aunque aprovechó el tránsito por Méndez Núñez y Calderería para reajustarse. Eso provocó que las filas de nazarenos de la sección del Señor se deslavazaran un poco, con huecos de hasta 40 metros entre algunas parejas. Cuando el trono llegó a Calderería, apretando el paso, el cortejo volvió a reorganizarse para entrar en orden al recorrido oficial.

De hecho, la doble curva se hizo con esmero. Ahí no había prisas. Había que entrar bien, con un recorrido inverso al habitual, pero igual de exigente. La Agrupación Musical de la Virgen de la Oliva atacó la marcha "Cuando me alejo de ti" y "Consuelo gitano". El paso, muy corto. La mecida, suave. La música llevaba en volandas al trono, que momentos antes iba con paso largo y rápido y ahora, con la música, se transformaba en un movimiento suave.

La Virgen del Dulce Nombre llegó con las filas de nazarenos compactados a la calle Calderería. Al parecer, durante el primer tramo del recorrido se le cayeron dos velas de la candelería, lo que pudo explicar algo el retraso de la procesión, aunque en todo caso ya se había solventado sin problemas este incidente.

La Virgen del Dulce Nombre llegó al recorrido oficial perfectamente acompañada por la Banda Sinfónica de la Trinidad, que aportó un repertorio muy elegante y ajustado a la propia cofradía. Por cierto, hay que destacar la enorme evolución de esta imagen, que estéticamente se ha renovado en los últimos años y está cogiendo mucho empaque.

El trono del Señor de la Soledad merece una mención aparte. El conjunto del grupo escultórico le ha elevado a otro nivel, contando con uno de los mejores de la Semana Santa de Málaga. La futura culminación del trono dará una verdadera dimensión de esta propuesta estética.

La salida del Dulce Nombre de la Catedral fue uno de los grandes momentos de su procesión. La Banda Sinfónica de la Trinidad interpretó la marcha 'Puerta del Cielo' cuando el trono de la Virgen salió al patio de los Naranjos. La música compuesta por Fran Criado hizo que los hombres de trono se lucieran. Avanzaban, retrocedían, mecían el trono. Espectacular conjunción de música y trono que fue correspondida por los malagueños con una ovación.

Por cierto, pasadas las nueve de la noche, la cofradía capuchinera vivió un momento álgido a su paso por la estrecha calle Madre de Dios, con el Señor de la Soledad siendo mecido al ritmo de la música junto a la hermandad rociera de La Caleta. Muchos aplausos y vivas. La Virgen del Dulce Nombre, por su parte, recibió también una petalada, lo que ha dejado estampas de gran factura estética. También se le ha recitado una poesía que ha destacado "la ternura hecha madre" en esta dolorosa.

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