19 de agosto de 2013
19.08.2013
Feria del Cortijo

Pasarela de carrozas

Los feriantes disfrutan de la variedad que ofrece el Real entre la diversidad de casetas y de música. Los caballistas inundan las calles y se contempla una muestra del poderoso «parque ecuestre» que posee la provincia malagueña

19.08.2013 | 00:27
Una calle del Real del Cortijo de Torres donde se observa la abundante presencia de las carrozas . f arciniega

En el primer mediodía del Real ya se respiraba la Feria. El ambiente estaba cargado de olores y sensaciones que poco a poco adentraban al malagueño en la vertiente más tradicional de la gran fiesta de nuestra ciudad.

Durante toda la semana las calles del Real de la Feria se convertirán en un desfile ecuestre, una auténtica pasarela de carrozas y caballos. Y es por lo que muchos malagueños prefieren vivir la Feria en el Real; ya en el primer día y acompañado de un espectáculo ecuestre la presencia de las carrozas y los jinetes en las calles fue abundante, creando estampas de una notable estética tradicional.

A partir del mediodía, numerosos caballistas y enganches comenzaron su tradicional paseo por el Real, dando así lugar a esa distintiva estampa de la feria unida al mundo del caballo. Jinetes y amazonas, ataviados con sus mejores galas, disfrutaron tanto del recorrido como de cada una de las paradas en los abrevaderos instalados en Cortijo de Torres, donde la pausa suele venir acompañada de una copita de vino o un refresco y su correspondiente aperitivo.

Los caballistas ponen especial interés en resaltar la belleza de los animales cuidando cada detalle de su pelo, así como con la colocación de múltiples accesorios, como las campanillas o los cascabeles, los mosqueros, las embocaduras, los bocados y las propias sillas.

La tranquilidad del ambiente junto a la posibilidad de recorrer las calles del recinto con los niños, además de la amplia variedad de casetas para todos los gustos son algunos de los argumentos que esgrimen los malagueños a la hora de decantarse por el Real, la opción más adecuada para todos aquellos que prefieren el ambiente más familiar y que consideran que la diversión del Centro Histórico se ha convertido en una especie de botellón casi interminable. Luego está, claro, la carta de las casetas, la comida típica malagueña, las raciones y las medias raciones, la paella... Variedades sin fín que son uno de los grandes atractivos para convencernos de pasar una tarde en el Cortijo de Torres.


@estelaglucena

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