08 de junio de 2013
08.06.2013

La sangre tiene memoria

08.06.2013 | 11:33

Ese día, llegábamos desde lejos para pasar un verano de ensueño con los abuelos, el colegio había termiando y por fin estábamos en Málaga. Aquella tarde pasaba algo, no sabíamos bien el qué pero decidimos salir a husmear lo que ocurría. Volvíamos por los alrededores del "mercao" para casa y vimos cómo la gente se agolpaba. Fue en ese momento cuando tropezamos con ella, estaba frente a unas monjitas muy mayores que con la mirada rezaban en silencio. Las horas pasaban y no regresábamos, la desesperación y la incertidumbre se adueñaba de mis abuelos. No encontraron otra salida que buscarla, buscarla y rezarle, que mis niños aparezcan repetía mi abuelo Juan en su cabeza. Y allí fue, donde ella quiso que comprendiéramos que lo que ese día pasaba corría por nuestra sangre mucho antes de saberlo. Aquella noche los cuatro volvimos a casa por el puente de nuestra Esperanza.

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