09 de junio de 2013
09.06.2013

Gracias Señora

09.06.2013 | 21:31

Aún recuerdo aquella tarde de Diciembre en la que recibí unos resultados esperados, resultados amargos y difíciles. Esa palabra que no quiero nunca volver a pronunciar estaba en mí.

Creyente desde siempre, necesitaba un consuelo. Santo Domingo cerrado, oigo el replique de las campanas de la Basílica.

En el altar estabas tú, virgen de la Esperanza, celebrando tu víspera. Debido a tu majestuoso galeón, nunca había tenido la posibilidad de verte tan cerca. Beso tu mano y rezo, en ese momento entro en calma.

A los días paseo y en el suelo encuentro una ramita de romero, ¿Qué mayor señal de que estás conmigo?, es un trozo de la alfombra que pisas cada Jueves Santo.

Pasado un tiempo, aquella pesadilla que me llevo hacia ti terminó, salí victoriosa.

Ahora entiendo por qué eres Esperanza de Málaga, ahora entiendo por qué eres Coronada.

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