09 de junio de 2013
09.06.2013

Una historia más

09.06.2013 | 21:21

Salir de allí no fue fácil. Alguien le explicó que con su aspecto extranjero y cámara en ristre no tendría problemas para introducirse entre el gentío. Pero salió mal parado: se golpeó el pecho con una gran trompeta plateada; el retroceso de la baqueta de un tambor le chafó un ojo; unos locos que incomprensiblemente andaban hacia atrás le destrozaron los pies; se chamuscó el pelo con la cera de los ciriales y, para colmo, descubrió que era alérgico al incienso.

Pero llegó: logró al fin acercarse a la campana y, al levantar la mirada, supo que todo aquello tenía sentido. En aquella imagen pudo ver belleza e historia, solidaridad e identidad, amor y sinrazón; cultura y arte; Dios y Esperanza. Desde entonces quiso formar parte de esa gran locura colectiva, y ya hace veinte años que pisa romero cada Jueves Santo debajo de un capirote verde, cerquita de Ella.

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