13 de junio de 2011
13.06.2011
'Indignados' en China
Joaquín Campos
 

Con el miedo en el cuerpo

"El 15M, tan arraigado en España, no es más que papel mojado en terrenos tan complejos como China"

13.06.2011 | 07:00
Una imagen de la Asamblea de Pekín.

De los pocos miles de españoles residentes en China sólo tres decenas asomaron sus narices por Pekín en la primera concentración 'indignada' registrada en suelo mandarín, concretamente en el Parque de Chaoyang. Treinta valientes de Pekín y la limítrofe provincia de Hebei. Los primeros, en anécdota tipo Berlanga, fueron a por los segundos que sin saber por dónde les soplaba el viento querían soltar su flema democrática real junto al Instituto Cervantes de la capital. Como en China el miedo cala hasta en los expatriados, los capitalinos decidieron ir a por los del extrarradio para avisarles que una reunión campestre –el Parque de Chaoyang cumplía sus expectativas– sería más segura aunque menos aparente.

Nunca pensó Mao Zedong, creador de esta amalgama de jindamas, que hasta desde España, y en pleno siglo XXI, su presión iba a calar con tanto acierto. Que según fuentes contrastadas son muchos los interesados que desean acudir y que a última hora deciden no dar el paso adelante alimentados por tanta presión policial diaria a los disidentes chinos que barruntan podría ser igual contra ellos. Como no es normal que el último Nobel de la Paz (Liu Xiaobo) y un artista reconocido fuera de la Gran Muralla (Ai Weiwei) pasen sus días plenos de rejas los expatriados patrios cuentan hasta tres antes de incordiar a un gigante tan hostil como escasamente democrático.

El pasado sábado se produjo la tercera convocatoria de los ´indignados´ de Pekín que basan sus quejas en las que les llegan desde la Acampada Sol de Madrid, los que catapultaron este hecho sin precedentes. La Asamblea de Pekín se fundamenta en dos esenciales puntos: un giro importante en la ley electoral para acabar con la dictadura del bipartidismo, y que la separación de poderes sea real de una vez por todas. Universitarios y profesionales, con tendencias políticas o no, con credos religiosos o tampoco, son los que forman esta Asamblea de Pekín que seguirá actuando hasta que la interconectada Asamblea de Madrid siga haciendo lo mismo.

Mientras los destacamentos ibéricos del Movimiento 15M pierden fuerza y ganan en violencia los estamentos de expatriados siguen, desde una lejanía no sólo geográfica, tejiendo al ralentí y con dedal de acero. Asia no es una broma y China mucho menos. Coser sobre seguro evita derramamientos de sangre, uñas amputadas. Dramas incorregibles.

Fuentes incrustadas en la asociación democrática me insinúan que los siguientes pasos de la agrupación –aparte de seguir a pies juntillas las órdenes de Madrid, tutora de esta reivindicación sin precedentes- serán escribir una carta que entregarán al Sr. Bregolat, embajador de España en China, y meditar sobre si hacer las concentraciones frente a la misma Embajada de España y no en un parque sin más.

Los movimientos 15M, tan arraigados en España, no son más que papel mojado en terrenos tan complejos como China: sin hacer falta la intervención del gobierno de Pekín los asociados ya se imponen fronteras y vallas mentales que nunca saltarán mientras en nuestro país unos pocos ya sacan pecho –y puño- cada vez que un uniformado se le acerca a pedirle que se identifique.

Joaquín Campos es el autor del
blog 'Chinitis' en laopiniondemalaga.es.

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La Opinión de Málaga