30 de septiembre de 2009
30.09.2009

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Salen a la luz 140 cadáveres

Hallan una necrópolis árabe en Félix Sáenz

Una excavación ha encontrado en el solar el que fuera el cementerio de la Málaga emiral en el siglo IX

30.09.2009 | 15:41
Un trabajador limpia con cuidado uno de los esqueletos.

El subsuelo del Centro Histórico de Málaga sigue ocultando muchos secretos de la historia de las diversas civilizaciones que se asentaron en la ciudad. Uno de ellos acaba de salir a la luz gracias a la labor de la arqueología, que juega un importante papel para el conocimiento histórico, con la aportación de información sobre las formas de vida y los hábitos sociales, económicos y culturales de nuestros antepasados.
El solar donde se levantaron los fundamentales almacenes Félix Sáenz, a principios del siglo XX, junto al mercado de Atarazanas, escondía bajo toneladas de tierra y con más de diez siglos de historia una grata sorpresa para el pasado de Málaga. Tras la emblemática fachada, el recinto alberga en su subsuelo relevantes hallazgos que refuerzan más el conocimiento sobre la Málaga musulmana.
La excavación en este terreno, que ha sido muy complicada y laboriosa por la colocación de unos muros pantalla para bloquear la entrada de agua, ha descubierto una gran necrópolis árabe, correspondiente a la época emiral (siglo IX), en la que se han localizado alrededor de 140 esqueletos en unos 1.000 metros cuadrados de superficie.
El arqueólogo Juan Bautista Salado, responsable de la empresa que ha llevado a cabo los trabajos arqueológicos en el emblemático solar, explica que los cadáveres han aparecido "muy alineados", con separaciones bien diferenciadas entre unos y otros y repartidos en varias calles.
Y es que en la Málaga del siglo IX, esta zona de la futura plaza de Félix Sáenz era una playa con escasa importancia desde el punto de vista comercial, por lo que se convirtió en el gran camposanto de la época emiral. El uso de este lugar como necrópolis se abandonó un siglo después, en el X, pero la densidad de las inhumaciones en toda esta centuria fue de tal magnitud, comenta Salado, que diversas intervenciones por el casco urbano han localizado enterramientos desde la calle Camas hasta Cortina del Muelle.
Tradición. La intervención, que se ha dividido en dos fases de excavación y que han sido dirigidas por las arqueólogas Nieves Ruiz Nieto y Esther Altamirano Toro, ha hallado a diferencia de otras civilizaciones, claros ejemplos de los tradicionales enterramientos musulmanes, austeros y sin ajuares funerarios.
La tumba consiste en un agujero estrecho, en el que el individuo es enterrado apoyado hacia el lado derecho y mirando a La Meca. También se han encontrado en este camposanto tres tumbas colectivas (dos de dos niños y una última de un adulto y un niño), que hace suponer que los fallecidos pertenecieran a la misma familia y murieran a la vez por consecuencia de una epidemia.
Por su parte, el experto Alfonso Palomo realizará los diversos estudios antropológicos para conocer más en profundidad los motivos y las causas que pudieron provocar estos decesos.
En el siglo X, matiza el arqueólogo, esta zona de playa empieza a adquirir importancia para la economía de la época. Los barcos llegan a este punto, que se convierte en el centro neurálgico de las transacciones comerciales. Prueba de ello es la construcción de la primera alhóndiga extramuros, aprovechando la cercanía de la playa. En este edificio se desarrollaron todas las actividades comerciales de la Málaga musulmana de entonces. La aparición de los restos de esta estructura, que fue construida a finales del siglo X y principios del XI y abandonada a principios del XII, ha sido otra de las sorpresas que ha deparado la excavación. Estos edificios mantenían una tipología arquitectónica característica, afirma Juan Bautista Salado: "Son de planta cuadrangular con un patio central y galerías porticadas que daban entrada a las diversas tiendas o establecimientos. En los pisos superiores se instalaba la zona de hospedajes".
En palabras del arqueólogo, esta primera alhóndiga se abandona a principios del siglo XII con la llegada de los almohades, que construyen una nueva en la zona de intramuros, dentro de la muralla que levantan para ganar espacio a la ciudad. "Este inmueble perdura con muchas reformas y transformaciones hasta el siglo XVII, que es cuando se edifica otra nueva alhóndiga, que se mantiene hasta el XIX", dice Juan Bautista Salado.
El solar del que fue el primer gran almacén de la ciudad fue adquirido por la empresa Restaura, especializada en la rehabilitación de inmuebles emblemáticos, que lo convertirá en un edificio de viviendas de lujo y locales comerciales situados en la planta baja.

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