20 de noviembre de 2010
20.11.2010

La otra cara del deporte

Un rival de Ronaldo, cajero en Opencor

El malagueño, que ha pasado por varios equipos de Segunda en los últimos 12 años, es ahora el capitán del Vélez CF de Tercera

20.11.2010 | 00:48
El malagueño, en su actual puesto de trabajo, donde se siente como en casa.

12 años dedicados al fútbol como jugador profesional. En ese tiempo se midió, entre otros, al Real Madrid del brasileño Ronaldo en una Copa del Rey. El día de aquel partido fue portada del diario ´Marca´, ya que le tocaba frenar al astro brasileño, un periódico que guarda con cariño. «El partido en el Santiago Bernabéu, ante más de 75.000 personas, fue el momento más emocionante de mi carrera deportiva. Entonces yo jugaba en el Écija en Segunda B y pasamos las cuatro primeras rondas del torneo copero y entramos en el bombo con los equipos de Primera. Lo recuerdo con mucho cariño. El partido en Écija también fue impresionante, con la afición volcada y con gradas portátiles para dar sitio a todos», recuerda José Luis Argüello Novo.
Este malagueño de 33 años y nacido en Torremolinos es hoy el capitán del Vélez CF de Tercera División y trabaja desde el pasado verano en el Opencor de Puerto Marina. José Luis, defensa central con una larga trayectoria en el mundo del balompié, es otro ejemplo de un deportista que ha pasado en la elite tantos años y que ha tenido que buscar su futuro fuera del deporte, incluso aunque se trate del fútbol.
Ha llovido mucho desde aquel partido ante uno de los mejores equipos de fútbol del mundo en Madrid en 2006. Y José Luis tampoco es el mismo. Entonces se ganaba la vida haciendo lo que más le gustaba: jugar al fútbol. El paso de los años, sus aspiraciones y su familia –se casó con Esperanza y tiene dos hijos, Aliena de 8 años y Yago de 4– le han marcado otro camino.
«El fútbol ya no le da de comer a mi famila, por lo que ya lo practico más por afición que por dinero. Ahora es un complemento a mi sueldo, pero con la vida como está y con la situación en la que se encuentran los equipos de Tercera –que es mi caso– había que avanzar y buscar otras cosas. De todas formas es algo que me gusta mucho y espero seguir jugando muchos años, todos los que pueda», dice.
Atrás quedan ya los viajes de varios días, los equipos de Segunda División y de Segunda B, los cambios de ciudad y residencia... Ahora, en Tercera, los desplazamientos se hacen en el mismo día. «Ahora tengo más tiempo para mi familia, aunque también es verdad que mi mujer sabe cómo son los fines de semana de un jugador de fútbol porque desde que la conocí he jugado», dice.
El día a día de este malagueño ha cambiado mucho. Ahora se levanta como la mayoría de los padres y viste a sus hijos para llevarlos al colegio. También los recoge y encuentra tiempo para compaginar el trabajo con el fútbol, además de con otra actividad, la de ser árbitro.
«Soy árbitro de la liga local en Benalmádena y pito partidos de fútbol sala y fútbol 7. A veces necesito de la ayuda de mis compañeros. Si hay un partido con el Vélez o un entrenamiento que me coincide con el trabajo muchas veces me cambian el turno. En el club también son muy flexibles y estoy muy contento allí», comenta. «Ésta es la vida que quiero. Mi mujer y yo lo teníamos claro, que queríamos vivir en Torremolinos, criar aquí a nuestros hijos y por eso hemos ido dando los pasos juntos», añade.

En el Málaga, el Levante, el Albacete...

José Luis comenzó a jugar al fútbol en el Torremolinos. Estando en Tercera fichó por el Málaga B con 19 años, donde estuvo dos temporadas. Después se fue al Levante a Segunda y allí, en Valencia, conoció a su ahora mujer.
También pasó por Albacete, Jaén, Écija y Lucena, además de algún otro equipo en el que estuvo cedido. En estos años nacieron sus dos hijos. «Con lo difícil que está el fútbol y que te paguen lo que te han prometido, sabía que tenía que buscarme la vida fuera de los campos. El año pasado firmé por el Antequera para compaginar el fútbol y el trabajo y este año llegué al Vélez».
«Mi hermana trabaja en Opencor y en verano me dijo que entregase un currículum y lo hice. Me cogieron y ahora acabo de renovar por seis meses, con lo que estoy muy contento. Me encanta mi trabajo y lo mejor es el ambiente que hay. Es como una gran familia». José Luis es otro ejemplo de esos miles de deportistas anónimos que, a pesar de los sacrificios que conlleva, sigue vistiendo botas, pantalón corto y camiseta.

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