29 de octubre de 2012
29.10.2012

José Antonio Busto Villa

"Nuestra misión es trabajar con comida, no queremos dinero"

"Tiramos diez millones de toneladas de alimentos", asegura el presidente del Banco de Alimentos

29.10.2012 | 06:00
José Antonio Busto.

El asturiano José Antonio Busto Villa (Mieres, 1937) es un químico jubilado que se unió hace once años como voluntario a esta ONG, que la semana pasada recogió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su extraordinaria labor

¿El Tercer Mundo lo tenemos en casa?
Por supuesto, pero desde hace mucho tiempo. En España siempre han convivido un sector al que le sobra mucho y otro sector al que le falta lo más elemental. El objetivo es transferir lo que sobra a los que no tienen. Y ésa es nuestra misión.

¿En España se pasa hambre?
No desde un punto de vista genérico. Sería absurdo compararnos con la situación de otros países, pero hay mucha gente que sufre deficiencias alimentarias y que, por causas económicas, tiene dietas poco adecuadas. No se mueren en la calle, pero comen mal.

Y gente que no come por no pedirlo.
Ése es un problema que hay que abordar. Faltan estudios, pero sí que existe una pobreza vergonzante, gente que no se atreve a salir de casa para solicitar comida.

Tiramos cerca de diez millones de toneladas de alimentos al año en España.
Cuesta producir comida, tirarla a la basura es como tirar dinero, y la comida en los vertederos acaba fermentando y produciendo cantidades ingentes de CO2. Es un negocio pésimo. Esas casi diez millones de toneladas al año de alimentos desperdiciados suponen unos 12.000 millones de euros, unos 240 por persona. No nos lo podemos permitir.

Quizá la crisis nos vuelva a partir de ahora mucho más cuidadosos.
Ojalá. Es un asunto que preocupa a los empresarios y al Ministerio de Sanidad. Hemos tenido alguna reunión al respecto. Sería bueno no ir a la compra con hambre, porque compramos en exceso, y faltan campañas de concienciación. Si las hay del tipo «ahorre usted luz», por qué no de «sepa usted comprar». La sobriedad nos vendría muy bien.

Con esto de las fechas de caducidad y consumo preferente, ¿nos hemos vuelto demasiado asépticos con los alimentos?
Hemos empezado a poner barreras y no paramos. Nos hemos pasado. Lo más preocupante de todo esto es que casi la mitad de los alimentos que se tiran a la basura, concretamente el 42%, los tiramos desde los hogares. El 39% se va a la basura en la etapa de producción, el 14% se desecha desde el sector de la restauración, y sólo el 5% se descarta desde las empresas de distribución, o sea, en tiendas y superficies comerciales.

Los bancos de alimentos se mostraron muy críticos con los recientes saqueos a supermercados organizados por sectores sindicales andaluces.
Por varias causas. La primera, que se trataba de un expolio. Como le decía, curiosamente las que menos comida tiran son las empresas distribuidoras. Desde ese punto de vista habría que ponerse a asaltar casas; pero es que además las distribuidoras nos ayudan un montón. Los organizadores de estos actos decían que iban a trasladar los productos a bancos de alimentos. No me consta que lo hayan hecho, pero es que además no los hubiéramos aceptado.

Tampoco aceptan dinero.
Queremos trabajar con alimentos, no quiero que nos den dinero, porque el dinero tiene sus problemas y sus servidumbres.

¿Eso es un romanticismo excesivo?
Somos los más pragmáticos del mundo. Románticos, poco, la verdad. Buscamos la solidaridad racional, que se concrete. Los sentimientos están muy bien, pero no me fío de ellos, porque suelen ser poco eficaces.

Sorprende la escasísima ayuda pública que recibe la Federación.
Hace un tiempo nos llamó el Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso. Allí estaba, entre otros, Trinidad Jiménez. Nos propuso incluirnos en los Presupuestos Generales y les dijimos que no. Esto funciona de otra manera.

¿El presidente de la Federación de Bancos de Alimentos de España comió alguna vez en una Cocina Económica?
Ahora que lo pienso... Dos veces. No, tres veces. En todo caso, nuestra misión es ayudar a la gente. Un médico no tiene por qué ponerse enfermo para tratar a sus pacientes.

¿En qué sentido es importante el Príncipe de Asturias de la Concordia?
Es un marchamo de calidad, la rúbrica a nuestro trabajo, pero queda mucho por hacer, porque la oferta nunca superará a la demanda.

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