Desde hace ya más de una semana, en todos los medios nos están advirtiendo del colapso de los hospitales, en concreto de los servicios que atienden a la infancia.

La culpable es una epidemia de bronquiolitis, la cual lleva a la mayor parte de los pequeños que la sufren a urgencias y que tiene una alta tasa de ingreso, tanto en planta como en las UCI, necesitando los niños de periodos de estancia largos que pueden sobrepasar la semana.

Este año la enfermedad se ha incrementado en un 50 %

Una de las causas de esta situación es el número de enfermos. Más o menos siempre eran los mismos, por lo que los distintos centros hacían sus previsiones, pero este año hay un 50 % más de casos, lo que ha desbordado a los hospitales.

Además, la enfermedad se ha adelantado un mes y no ha llegado al pico, por lo que ni los profesionales ni los centros son capaces de atender a tantos niños enfermos, o al menos no con tiempos de espera razonables.

Hay falta de especialistas

Parece que se ha formado lo que se suele llamar “una tormenta perfecta”, pues al aumento exponencial de la incidencia se ha sumado la falta de profesionales, de manera que los que quedan deben atender a una cantidad enorme de enfermos.

No tiene tratamiento

Esta bronquiolitis, que es una complicación del virus respiratorio sincitial, no tiene tratamiento y lo único que se puede hacer es dar antibióticos destinados a tratar la bronquiolitis y oxígeno.

Otro problema es que en las farmacias se están quedando sin amoxicilina para niños, que es el medicamento con el que se trata esta patología que afecta a los bronquios, por lo que los padres y los médicos comienzan a estar desesperados.

Tras el coronavirus, ahora asistimos a un aumento enorme de la bronquiolitis en niños, tanto que los hospitales se están quedando sin camas y ya se plantean retirar algunas de adultos para colocar más destinadas a los niños con esta enfermedad.