14 de marzo de 2015
14.03.2015
Opinión | En el último tramo

Los otros

14.03.2015 | 00:09

Andaba yo el jueves apurando mi café, cuando di de bruces con el recién presentado cartel de la exaltación de la mantilla; la pintura de Antonio Montiel que muestra a una radiante Terelu Campos en actitud piadosamente posante –que no orante– sosteniendo una velita entre las manos. Y Málaga, de fondo. La sonrisa malévola que se me dibujó contemplando la estampa se convirtió casi inmediatamente en esa mueca de mosqueo que se nos queda a los cofrades cada vez que, por estas fechas, aparece ese conocido sinfín de figurantes para «promocionar nuestra Semana Santa» –es decir, para promocionarse ellos en Semana Santa– o, sencillamente, disfrutar de la fiesta con la menor discreción posible. Banderas aparte, por supuesto.

Pero, lo que más nos toca las borlas, es la manía de anunciar la Semana Mayor con imágenes distorsionadas, caso del cartel de los nazarenos descubiertos, de la citada mantilla de plató, pregones pronunciados por habitantes de otro planeta o de cualquier otra visión de nuestras cofradías que no se parezca a la real ni en el pico de los capirotes.

Porque la Semana Santa tiene una cuarta dimensión, el universo en el que se mueve toda esa bandada de personajes que sobrevuela los medios de comunicación, balcones, actos, presidencias y arcos de campana, cuyo sentir cofrade bien podría investigarse en la Universidad. Digo más, es bastante probable que a más de uno ni siquiera le gusten las cofradías, pero aquí están, y forman parte –comprensible, es cierto– de un protocolo a veces inevitable, a veces hasta necesario. Y luego están los políticos que, por cierto, no me extrañaría que alguno hasta se arrancase con una saeta en este año electoral.

En cualquier caso, es la anécdota de cada primavera. Hay que reírse. Todo espectáculo tiene su alfombra roja; lo malo es que son las propias hermandades las que, en ocasiones, caen en la trampa de montar una escena o asignar un bastón fuera de lugar. En ese sentido, Málaga es algo desinhibida comparada con otros lugares donde estos teatros se representan de manera que parecen auténticamente píos. Aquí le damos ese toque de frescura tan nuestro que hasta nos hace olvidar lo esperpéntico que puede llegar a ser. No se lo pierdan.

@pabloMapelli

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